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Jerga en El Salvador

En El Salvador, mediando los años 50’s del siglo XIX, un militar, el general Francisco Malespín, comienza a difundir una especie de código comunicativo conocido con su apellido. Aunque su difusión no tuvo mayores repercusiones más allá de las campañas militares, aún se conservan algunas palabras y sonidos como parte de la jerga de varios países centroamericanos. Al igual que con México, este país es heredero de una rica tradición indígena que les legó el náhuatl como lengua autóctona y del cual se desprenden otros grupos de pequeños dialectos presentes hasta ahora en el lenguaje cotidiano. Como ha sucedido con el argot en otros lugares, el salvadoreño señala y denigra de la expresión vernácula de su lengua, entre otras razones, porque las pandillas que son responsables de una parte de la alta conflictividad social han entendido que la “lengua que sí se habla”, su espacio, su producción de significado, es también un campo de batalla y en la mayoría de los casos la vida se pierde por no comprender el mensaje. A continuación, algunas expresiones de la jerga en El Salvador…

Los lingüistas o quienes se encargan de estudiar y actualizar las reglas (fonética, gramática, semántica, sintaxis, etc.) de la lengua hablada y escrita, coinciden, unos con mayor fanatismo otros más ecuánimes, en que el lenguaje cumple una función mágica. Hay quienes también adjudican el acto comunicativo a una especie de don, virtud o regalo divino, y  otros mucho más convincentes se lo atribuyen a la evolución de la especie humana que, a diferencia de otras especies animales, posee dos funciones cognitivas básicas: “una capacidad semiótica (relacionamiento de palabras con un mismo contenido) y una computacional altamente desarrollada (relacionamiento de elementos como leer, comprender y escribir o amarrarse los zapatos)”, como bien lo apunta la lingüista española Mamen Horno. La necesidad de explicarlo o al menos acercarse a su entendimiento, arroja elementos para comprender el futuro de la comunicación, más aún cuando artefactos o aparatos sintetizan y suprimen acciones u oficios que en otro momento efectuaba una persona a través de sus propios sentidos. Este debate es inevitable y debería ir direccionado en buscar certezas más que verdades absolutas, para no caer en la negación de que la lengua, como forma, manifestación y expresión de la cultura, no se renueva, ni reinventa o transforma con su uso.

La jerga como la acción de la cultura popular de hacer evolucionar una lengua y construir nuevos universos de sentido, ha sido por muchos años ensombrecida y negada. Dependiendo del lugar y de quienes la emplean, es objeto de estudio o simplemente es satanizada. En el caso del idioma español (castellano) pareciera recaer una desgracia, una clase de colonialismo que advierte y señala qué es y no aceptado dentro de los códigos comunicativos. Sin embargo, se ha demostrado, más por la práctica y el intercambio cotidiano del acto comunicativo que por los estudiosos de la etimología, la imposibilidad de dictaminar en clave de qué hablar, pues una “real academia” jamás podrá prohibir a un grupo de personas de algún paraje recóndito del planeta el uso de una palabra o la producción de un sonido.

En El Salvador, mediando los años 50’s del siglo XIX, un militar, el general Francisco Malespín, comienza a difundir una especie de código comunicativo conocido con su apellido. Aunque su difusión no tuvo mayores repercusiones más allá de las campañas militares, aún se conservan algunas palabras y sonidos como parte de la jerga de varios países centroamericanos. Al igual que con México, este país es heredero de una rica tradición indígena que les legó el náhuatl como lengua autóctona y del cual se desprenden otros grupos de pequeños dialectos presentes hasta ahora en el lenguaje cotidiano. Como ha sucedido con el argot en otros lugares, el salvadoreño señala y denigra de la expresión vernácula de su lengua, entre otras razones, porque las pandillas que son responsables de una parte de la alta conflictividad social han entendido que la “lengua que sí se habla”, su espacio, su producción de significado, es también un campo de batalla y en la mayoría de los casos la vida se pierde por no comprender el mensaje.

A continuación, algunas expresiones de la jerga en El Salvador:

  • A calzón quitado: hablar con franqueza

  • Achis: falta de interés

  • A cucucho: llevar a alguien sobre los hombros

  • A disgusto / Acalenturado: estar enojado, padecer dolor o decaimiento

  • A gatas: caminar en cuatro patas

  • A güevo: expresión afirmativa que significa estar de acuerdo o que se asiente con alguien

  • Agüevado(a): que tiene la moral baja o está avergonzada

  • Amansalocos: bolillo o bastón de la policía

  • Arrimado(a): que vive de cuenta de otro(a)s y no hace nada

  • Atajar: atrapar algo o alguien

  • Baboso(a): que es torpe o sospechoso(a)

  • Baldoniar: llamar la atención, regañar a alguien

  • Bajar: mentir o engañar de forma cínica

  • Bamba: moneda antigua

  • Bayunco: que hace bromas salidas de tono, charlatán

  • Birria: cerveza

  • Birriondo: joven alocado y novio

  • Bisbiringo: que es inquieto o hiperactivo

  • Blanquillo: huevo de gallina

  • Bolado: desconoce, elude algo

  • Bolo: ebrio

  • Bochinchudo(a): busca problemas o pleitos, persona de mala mirada 

  • Bonche: problema o altercado

  • Bola: dólar

  • Bombear: robar o apropiarse de algo ajeno

  • Buzo: atento o pendiente a cualquier situación

  • Cachete: mejilla

  • Cachimbon: que procede de buena forma o que sabe hacer muy bien las cosas

  • Cachudo: satanás

  • Camote: cuando un hombre tiene una erección

  • Carigüe: guiso de carne

  • Casaca: mentiras o farsas

  • Caliche: jerga

  • Cerote: palabra despectiva para decir tonto, excremento

  • Chapín: persona originaria de Guatemala

  • Cipote: niño o de apariencia juvenil

  • Chabacán: persona de malas costumbres

  • Chambón: que quedó mal hecho, que hace o trabaja a medias

  • Cheta: escupitajo

  • Chero: amigo

  • Cherche: pálido o de piel muy blanca

  • Chicha: bebida embriagante de origen nativo

  • Chiche: senos femeninos

  • Chicholes: caricias

  • Chismoso: entrometido o impertinente

  • Chivo: bueno o bonito

  • Chojoles: fríjoles

  • Cholco: que es mueco o no tiene algunos dientes

  • Chotiar: dar un paseo, salir de fiesta 

  • Chucho: perro, persona tacaña, palabra que se le dice a alguien indeseable para alejarle

  • Chulunco: ropa corta usada por una mujer

  • Chungiar: burlarse o mofarse de algo o alguien

  • Chumpe: pavo

  • Chunche: objeto o cosa de dudosa procedencia 

  • Chuña: persona que no usa zapatos o anda descalza

  • Coishco: coscorrón 

  • Cuche: tipo de cerdo nativo o guanaco

  • Colín: machete

  • Cuca: órgano sexual femenino

  • Cuetiar: acción de disparar a algo o alguien

  • Culio: alguien con temor o miedo

  • Cuma: hoz

  • Cunetear: quedarse dormido al estar borracho

  • Curso: daño de estómago leve

  • Cucurucho: sombrero grande y de material delgado

  • Deadebis: que es de verdad o cierto

  • Dendioy: que sucedió hace muy poco tiempo

  • De choto: que algo es gratis

  • Dedo: espía o soplón

  • Dianches: ¡diablos! ¡No sé qué diablos voy a hacer!

  • Démosle: ponerse manos a la obra

  • Échate la manta: estar alerta o poner cuidado

  • Endamarse: acompañarse

  • Enchibolar: equivocarse

  • Embrocar: dar vuelta a una situación

  • Empinar: beber generalmente alcohol o cerveza 

  • Enculado(a): que está muy enamorado(a)

  • Está perro: que algo es difícil de lograr o alcanzar

  • Falopear: fumarse un cigarrillo alucinógeno

  • Farolazo: dar un golpe con algún objeto

  • Federico: que una persona es fea

  • Fierro: órgano sexual masculino

  • Finuchis: tortilla de maíz rellena de queso por dentro

  • Fisiquear: salir a algún lugar solo o acompañado

  • Fogaz: caluroso o insolado

  • Foguial: espacio, lugar o situación cómoda o confortable

  • Fondiar: dormir profundamente

  • Fulear: llenar hasta el tope el tanque de combustible del auto

  • Furulo: persona de buenas ideas

  • Feria: centro de atracciones

  • Gañán: oportunista o vividor

  • Guaron: licor barato o de mala procedencia

  • Guarura: escolta o guardaespaldas 

  • Guayaba: mentira o embuste

  • Guaypitos: trapos viejos

  • Güeso: empleo o trabajo

  • Haceme barra: estar o acompañar a alguien

  • Hacerse el gato bravo: apropiarse de algo ajeno

  • Hechar verga: trabajar

  • Hijuelule: expresión de asombro

  • Hocico: boca

  • Hoy es cuando chile verde: ¡Es el momento de actuar!

  • Hueco: persona engreída o presumida

  • Huesuda: muerte

  • Huiso: niño

  • Idiay: exclamación ¿qué sucede?

  • Iguanear: irse o abandonar el trabajo sin explicación

  • Íjole: expresión de sorpresa o disgusto

  • Incachable: que es inútil

  • Invion: envión, tomar impulso

  • Irse de culumbrón: sorprenderse de algo o alguien

  • Ispiar: espiar, observar cuidadosamente

  • Ite: expresión ¡Vete!

  • Izalqueño: brujo o hechicero

  • Jaiba: órgano sexual femenino

  • Jalar el aire: llamar la atención, regañar o sermonear

  • Jincho: persona apenada o con poca confianza de algo

  • Jodógues: “perros calientes", pan con una salchicha al medio

  • Juelmaiz: expresión vulgar “hijo de puta”

  • Julia / Jura: policía

  • Jumanji: que algo es estúpido 

  • Lambido: que no tiene dinero o recursos económicos

  • La metiste: que algo se hizo bien o muy bien

  • Lana: dinero

  • Leño: órgano sexual masculino

  • Lépero: vulgar u ordinario

  • Lersi: ladrón

  • Lips: club nocturno

  • Liso: persona mal educada

  • Luzaso: idea genial que ocurre de repente

  • ¡Ma!: expresión que significa ¡Toma!

  • Macanudo: que algo es excelente 

  • Macho sin dueño: que no sigue órdenes o hace lo que se le da la gana

  • Macizo: expresión que significa jefe

  • Maiceado: palabra que significa alimentado

  • Mazo: Revólver o pistola

  • Mojar la hilacha: tener relaciones sexuales

  • Mojarra: persona que es inmigrante

  • Momoroco: inútil, torpe

  • Morder el leño: recibir una derrota por quien se pensaba era débil

  • Nachas: nalgas o posaderas

  • Naco: que se queja mucho

  • Napiras: glúteos o nalgas

  • Nasty: que la apariencia de una persona no es buena

  • Nomasito: que un lugar o cosa está cerca

  • Nombe: negación o rechazo de algo que se afirma

  • Nonis: que es impar

  • Nuayo: no se encuentra algo

  • Ñánaras: tener nerviosismo

  • Ñeque: que algo es de gran relevancia

  • Omg: ¡oh my god!

  • Once de luna: fase de la luna para sembrar o engendrar según creencias

  • Otranviki: expresión abreviada de “otra vez”

  • Pisto: dinero

  • Pasearse: arruinar o deshacer lo que otro ha hecho bien

  • Paja: mentira o locura

  • Papusa: órgano sexual femenino

  • Para ayer: que se debe hacer de forma inmediata

  • Peguémole: irse o trasladarse de lugar o hacer un cambio

  • Penquiar: golpear

  • Pisar: tener relaciones sexuales 

  • Polarizadas: cerveza en botella

  • Ranear: cansarse de hacer algo

  • Raliar: hablar mal de alguien, criticarle

  • Salvequear: chantajear

  • Ser dedo: que acusa a alguien

  • Shuco: comida típica con fríjoles y chile

  • Se la pica: que alguien es presumido

  • Spider: orinar

  • Taleguiar: golpear, pegar

  • Trompudo: expresión que significa enojo o molestia

  • 'Ta Vergón: expresión que significa que se hizo algo bien o que algo es complicado

  • Tirisia: mal humor

  • Utualito: hacer algo en el momento indicado

  • Vivián: que vive de otras personas

  • Vendaje: algo que se recibe adicional a la consecución de algo

  • Virgo(a): que es muy vulgar o soez

  • Ya está para el tigre: que está cerca de la muerte

  • ¡Ya comió zompopos!: expresión para referirse a un joven de voz ronca o fuerte

  • Yina: sandalias de uso común

  • Yuca: que una situación es difícil

  • Zumba: estar borracho o ebrio

  • Zarzeta: persona necia o terca

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Jerga en México

Sonoridades y significantes tienen mayor relevancia cuando se toman en consideración cuestiones espaciotemporales. “Para la muestra un botón”, anuncia el adagio popular, y no es para menos, ya que al observar y considerar el sincretismo y la condensación de voces de un país como México, con aproximadamente 123 millones de personas (el 25% de la población de habla hispana del mundo), y con un pasado prehispánico cuya fisionomía actual se refleja en la multiplicidad léxica contenida en más de 70 grupos lingüísticos de origen nativo, como bien lo estudia David López Cardeña en su texto Etnología, sería innegable y hasta ingenuo desconocer que la jerga podría ser igual o más diversa que las corporalidades y los elementos étnicos de su sociedad. A continuación, algunas expresiones de la jerga en México…

Las capacidades desarrolladas por el ser humano para observar sucesos, imaginarlos y recrear aquellos negados a la mirada, han permitido la invención de las palabras, posibilitando el nombramiento de los hechos u objetos, y construyendo universos colectivos de sentido para la comunicación, con lo que las cosas dejan de “carecer de nombre y para mencionarlas ya no hay que señalarlas con el dedo”, como en el mito fundacional “macondiano” del libro Cien años de soledad. Para disgusto de quienes ven en el lenguaje un conjunto de normas precisas infranqueables, los mismos que consideran con desdén a aquellos que no las asumen como propias y que, además, niegan y ensombrecen una forma particular de éste, la jerga “la lengua que sí se habla”, ha perdurado y es vigente a través de su uso habitual. El poco espacio que ha tenido en la memoria escrita y, en algunos casos, la tergiversación deliberada de ésta no ha obstaculizado su longevidad, más bien prueba que la supervivencia del “slang” está encarnada en la oralidad de las culturas y en el intercambio cotidiano del acto comunicativo: recepción y emisión de mensajes.

Como lengua popular, la jerga tiene un origen diverso con abundantes locuciones y sonoridades. Cada persona que habla y pronuncia algo imprime un estilo y una forma propia que, en algunos casos, comparte con pequeños grupos. Se puede reconocer a las personas no sólo por las palabras que emplean para comunicarse, sino por aquellas que en su caso particular tienen un sentido y una connotación definida. Pueden existir tantos significantes como hablantes de un mismo código. Pero para que recepción y emisión de un mensaje cumplan su principal objetivo como puente entre las mentalidades humanas, pareciera existir una especie de orden subyacente o una tras escena comunicativa, una serie de acuerdos tácitos que median la reciprocidad de sentidos, que permiten entendimiento, posibilitan el intercambio de ideas y generan construcción colectiva de imaginarios. “Son las malas palabras, único lenguaje vivo en un mundo de vocablos anémicos. La poesía al alcance de todos”, subrayó alguna vez el escritor Octavio Paz. Si se suscribe lo dicho por el prosista mexicano, habrá razones de sobra que así lo sustentan, entre ellas, que lo vernáculo invita y estimula de forma incesante el acto creativo de nuevas expresiones, o resignifica y hace mutar las ya existentes. Podría ser una de ellas, porque en cambio “las buenas formas” y el apego a las ideas que las sustentan, impiden la espontaneidad creativa de las experiencias continuas.

Sonoridades y significantes tienen mayor relevancia cuando se toman en consideración cuestiones espaciotemporales. “Para la muestra un botón”, anuncia el adagio popular, y no es para menos, ya que al observar y considerar el sincretismo y la condensación de voces de un país como México, con aproximadamente 123 millones de personas (el 25% de la población de habla hispana del mundo), y con un pasado prehispánico cuya fisionomía actual se refleja en la multiplicidad léxica contenida en más de 70 grupos lingüísticos de origen nativo, como bien lo estudia David López Cardeña en su texto Etnología, sería innegable y hasta ingenuo desconocer que la jerga podría ser igual o más diversa que las corporalidades y los elementos étnicos de su sociedad.

Tanto para mexicanos como para quienes observan desde afuera, reconocer y valorar la diversidad léxica expresada en la jerga puede tender puentes en el relacionamiento social y construir una sociedad más cohesionada. El encasillamiento y estancamiento institucional y normativo del que es preso el lenguaje a través de las “academias”, sólo demuestra incapacidad por comprender la esencia del mismo como voz o manifestación sonora del universo humano: múltiple, plural, producto de un contexto e hijo de un tiempo. “Todas las lenguas tienen la misma potencialidad y, por tanto, que se usen en unos contextos o en otros depende de motivos ajenos a ellas mismas. No busquéis en la naturaleza de las lenguas lo que no es más que fruto de su uso”. Esta sentencia de la profesora y lingüista Mamen Horno plantea lo que es el “deber ser” de la lengua, esto es, el que cumpla una función mágica: comunicar los universos de sentido de más de 7.000 millones de seres humanos.

A continuación, algunas expresiones de la jerga en México:

  • Aguas frescas: jugo o refresco de fruta o alguna planta

  • Agujetas: cordones

  • Al albur: que habla en doble sentido

  • Alivianar: mejorar

  • A patín: ir a pie

  • A peso: que es barato o económico

  • Apixcahuarse o apishcahuarse: cuando la ropa se pone enmohecida por la humedad

  • Arrecholar: arrinconarse, quedarse en casa, encerrarse en la habitación

  • Azorrillarse: asustarse

  • Balín: que es de mala calidad o chiviado

  • Banqueta: acera

  • Beberecua: trago o bebida

  • Bicla: bicicleta

  • Bomberazo: cosa que surge de improviso y debe hacerse de manera urgente

  • Bonche: cantidad enorme

  • Botarse la canica: que se enloqueció

  • Bote: cárcel, prisión

  • Buen lejos: que observa muy bien de lejos

  • Buey: tonto

  • Cachar: atrapar, descubrir

  • Cachirul: engaño, fraude

  • Cantinflear: que habla o dice mucho sin mucho sentido

  • Carnal: hermano o amigo muy cercano

  • Carriola: coche para bebé

  • Catorrazo: golpe muy fuerte

  • Catrín: refinado o elegante

  • Catsup: salsa de tomate o ketchup

  • Chamaco(a): niño(a)

  • Charolas: bandeja para servir la comida

  • Chambear: trabajar

  • Chavo(a): chico(a), niño(a)

  • Checar: comprobar, revisar algo

  • Chela: cerveza

  • Chido: que es muy bueno

  • Chilango(a): persona originaria de la Ciudad de México

  • Chingada: expresión que indica sorpresa o protesta

  • Chingar: hostigar, molestar, pero también sostener relaciones sexuales

  • Chingón, chingona: que es muy bueno en algo

  • Chipocludo: que tiene muchas capacidades o es bueno en lo que hace

  • Chincual: fiesta, encuentro o parranda

  • Colonia: barrio o barriada

  • Cooperacha o coperacha: hacer colecta de dinero en una fiesta, para comprar algo, generalmente licor

  • Cuate: amigo

  • De a grapa: que es gratis

  • École: expresión para quien acierta o tiene la razón

  • Elote: maíz

  • Enmuinarse: enojarse o enfadarse

  • Escuintle: expresión despectiva para referirse a alguien, pobretón, despreciable o inútil

  • Esponjar: enojarse, molestarse

  • Fresa: pijo o yupi

  • Garigolear: adornar algo de forma excesiva

  • Guarura: persona que presta seguridad, vigilante

  • Güero(a), güerito(a): persona blanca, rubia o que es acomodada

  • Guandajón: descuidado, desaseado, holgazán, dejado

  • Huesear: de empleos mal pagos, vender el trabajo por menos de lo que vale

  • Íjole: expresión para evidenciar sorpresa o asombro

  • Jaino: pretendiente, novio o enamorado

  • Jefe(a): papá o mamá

  • Jitomate: tomate

  • Jocho: perro caliente

  • Lana: dinero

  • La neta: expresión de incredulidad, pero también de que algo es lo máximo o lo mejor

  • La regaste: expresión para decir la embarraste, te equivocaste

  • Locochón: peculiar, atrevido, que es fuera de lo común, amigo o güey

  • Malacopa: persona que se enoja cuanto toma licor

  • Menso(a): tonto(a), estúpido(a)

  • Me enchilé: me enojé, me molesté, también puede decirse por comer mucho chile

  • Me late: me provoca, me suena, también expresión para expresar intuición

  • Merequetengue: parranda o fiesta, problema o algarabía

  • Morro(a): novio(a), chico(a)

  • Nel: que es no rotundo

  • Naranjas: expresión para decir no

  • No mames: expresión para decir no jodas o no tomes a otro por tonto(a)

  • Órale: expresión de acuerdo, sorpresa o ruego

  • ¡Qué onda!: expresión de múltiple uso, puede ser saludo o pregunta, ¿qué sucede?, ¿cómo estás?

  • ¿Qué traes?: expresión para decir ¿qué te pasa?

  • Quihubo o quihúbole: saludo que significa ¿qué hubo?

  • Picoso: que es picante o también picaresco

  • Pinche: despreciable, insignificante, de mala calidad o bajo costo

  • Popote: pitillo o pajita para sorber de una botella

  • Prepa: colegio, secundaria

  • Prietita: forma de llamar al amor, amorcito

  • Reventón: fiesta, farra, juerga

  • Rola: canción

  • Rollero: que habla más de lo que es y hace poco

  • Sacatón: que es temeroso o se acobarda

  • Tendejón: tienda

  • Teporocho: alcohólico o que se la pasa tomando

  • Teto: persona estúpida o tonta

  • Troca: camioneta

  • Vaquetón: que le da pereza hacer algo, que es holgazán

  • Varos: pesos

  • Vocho: automóvil icónico de marca Volkswagen

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Jerga en Honduras

Jerga hondureña, hondureñismo, modismos y regionalismos en Honduras, argot popular… Son los términos que se usan para reconocer una gran variedad de palabras y el sinfín de usos que ellas tienen en los entornos más vívidos y cotidianos de la vida hondureña. Se hablan en las calles de las ciudades y en las regiones rurales. Se hablan en las reuniones festivas y en los hogares. Incluso, algunas de ellas, hacen parte del lenguaje institucional y de ambientes académicos y profesionales, ya que, aunque se distancien de la lengua castellana pura, se cultivan como productos propios del lugar donde se crean y adquieren un significado con el que todos y todas se sienten identificadas. Por su cercanía, su familiaridad, su utilidad y sus formas creativas, muchas de las palabras que componen la inacabable jerga en Honduras ahora hacen parte de la Academia Hondureña de la Lengua, y no entran en disputa con la Real Academia Española, siendo aceptadas y reconocidas en ambas instituciones. A continuación, algunas expresiones de la jerga en Honduras…

Jerga hondureña, hondureñismo, modismos y regionalismos en Honduras, argot popular… Son los términos que se usan para reconocer una gran variedad de palabras y el sinfín de usos que ellas tienen en los entornos más vívidos y cotidianos de la vida hondureña. Se hablan en las calles de las ciudades y en las regiones rurales. Se hablan en las reuniones festivas y en los hogares. Incluso, algunas de ellas, hacen parte del lenguaje institucional y de ambientes académicos y profesionales, ya que, aunque se distancien de la lengua castellana pura, se cultivan como productos propios del lugar donde se crean y adquieren un significado con el que todos y todas se sienten identificadas. Por su cercanía, su familiaridad, su utilidad y sus formas creativas, muchas de las palabras que componen la inacabable jerga en Honduras ahora hacen parte de la Academia Hondureña de la Lengua, y no entran en disputa con la Real Academia Española, siendo aceptadas y reconocidas en ambas instituciones.

Los países hispanohablantes de América y Europa comparten la lengua como relato de una historia en común, con transformados matices y tonalidades en diferentes épocas. La variedad de dialectos del español se vinculan entre sí en una comprensión universal que llena de contenido a sus entornos de nombramientos y significados, y al mismo tiempo introduce evidentes expresiones de diversidad y singularidad, las cuales responden a la riqueza cultural, a la conciliación entre el pasado y el presente, una impregnación de sus geografías, y una lectura de vida propia en su territorio. Nombrar los entornos es una manera de comprenderlos, y al desarrollar con creatividad y cercanía dichos nombramientos, también abundan un sinnúmero de percepciones y de maneras de comprender nuestras realidades.

La naturaleza cambiante de las lenguas como característica universal, permite que los recursos que usamos para comunicarnos estén siempre familiarizados con nuestras expectativas y las situaciones de espontaneidad que diariamente se nos presentan. La cotidianidad, por ende, no es un discurso sino una realidad. Y son realidades distintas porque cada persona y cada colectivo responden a historias personales y sociales diferentes, y asumen su lugar en el mundo desde sus perspectivas. Los y las habitantes de este país centroamericano tienen como idioma oficial el castellano debido a un pasado colonial en común con América Latina, sin embargo, la presencia de la palabra amerindia está presente en su dialecto, así como la influencia de sus países vecinos, con los cuales guarda muchas similitudes. El castellano impregnó hondamente la cultura latinoamericana y adicionalmente tuvo un punto de partida y desarrollo para la creación de oxigenados dialectos, luego de haber sido en un momento histórico una imposición traída del extranjero. Pertenece ahora a quienes le recrean y se apropian de él. Por ello, el lenguaje de la calle y su carácter popular cobran suma importancia, ya que son las personas y no las reglas las que deciden su uso. Reconocerlo es reconocer que quienes movilizan la comunicación en una sociedad son las personas que la construyen en sus ambientes más informales, con espontaneidad y genuinidad, con pragmatismo y fuerza en afirmación, con la expresividad de sus identidades.

A continuación, algunas expresiones de la jerga en Honduras:

  • A huevo: algo que es cierto

  • A medio palo: dejar las cosas a medio palo quiere decir dejar las cosas incompletas

  • A papo: estar sorprendido(a)

  • A tucún: beber algo rápidamente

  • Agarrar pata: tomar como hábito constante tomar bebidas alcohólicas

  • Aguacatón(a): tonto(a)

  • Alero: coloquial manera de nombrar a los(as) amigos(as) más cercanos(as)

  • Aletas: axilas

  • Amachinarse: irse a vivir junto con la pareja, así no haya matrimonio legal

  • Amuseparse: sentirse triste

  • Anantes: afortunadamente, con suerte

  • Animala: adjetivo para algo muy grande

  • Anticuco: algo pasado de moda

  • Apajuilado(a): persona conflictuada, desanimada

  • Apearse: bajarse de un lugar

  • Avanzar: capacidad de generar sorpresa

  • Atortujarse: estar confundido(a)

  • Azorrar: generar temor a alguien

  • Bagre: pez de río; persona aguda del pensamiento, astuta

  • Balín: tonto(a)

  • Bañar: regañar, hacer un llamado de atención

  • Barajar: explicar de manera más detallada una situación poco clara

  • Barzón: persona vaga que no se esmera por lo propio y desea vivir a cuestas de otros y otras

  • Bebesaurios(as): los hijos e hijas de los políticos corruptos y que se mantienen en el poder

  • Bichín: persona con mala dentadura o carente de ella

  • Birria: cerveza

  • Bocho: imprudencia, comentario fuera de lugar e inoportuno

  • Bolo(a): borracho(a)

  • Bolulo: pan

  • Botado: barato, económico

  • Brisa: viento que tiene un leve rocío

  • Caballada: acción o situación tonta, inútil o sin propósito

  • Cachar: descubrir a alguien

  • Cachimbo: expresión para denotar gran cantidad de algo

  • Caer en vaca: planear premeditadamente y enfrentar en grupo a una misma persona

  • Caite: calzado descubierto, sandalia

  • Cambalache: favor

  • Cancheo: experticia, experiencia

  • Carne de lora: persona avara

  • Casaca: mentira, información falsa

  • Casamiento: plato culinario que lleva la mezcla de arroz con fríjol

  • Catracho: coloquial manera de nombrar a los y las hondureñas

  • Chabacán(a): persona que se toma todas las situaciones a la ligera; bromista

  • Chacho(a): hermano(a) gemelo(a)

  • Chamba: trabajo, empleo

  • Charolas: ojos

  • Chasta: algo hecho de manera muy mediocre

  • Chele: persona rubia de ojos claros

  • Cheque: afirmación para decir que todo está bien, que todo está okey

  • Chihuines: infantes

  • Chinchinear: acariciar, consentir a alguien

  • Chonguengue: Celebración, fiesta

  • Chucho: perro, can

  • Chunche: palabra sin significado específico para referirse a un objeto del que se ha olvidado el nombre

  • Chuña: caminar descalzo(a)

  • Churuncuyo: una cosa de mala calidad

  • Cipote(a): niño(a)

  • Contumerioso(a): persona caprichosa

  • Culey: palabra derivada del anglicismo “cool aid”, el cual es un refresco que se prepara con un polvo sintético

  • Cutear: vomitar

  • Empleitar: buscar y generar problemas

  • Estar coyote: estar alerta

  • Estar hasta el cheque: tener muchas deudas

  • Dar el palo: dar fin a una relación amorosa

  • Desguavilado: desordenado, desarreglado

  • Desmangado(a): hacer algo desmangado es hacerlo a toda velocidad

  • Echar cuento: emplear palabrería para seducir

  • Echar humo: dormirse

  • Engavillarse: juntarse con el grupo de amigos(as) para pasar un rato agradable

  • Estar de miedo: que algo está muy bueno

  • Estar hule: no tener dinero

  • Estar liso: estar sin dinero

  • Farusca: hacer trampa

  • Ficha: personaje reconocido por tener mala reputación y fama

  • Fridera: sartén

  • Gurgurutear: murmurar

  • Hacer chepia: hacer trampa

  • Hechar riata: trabajar fuertemente

  • Jarana: deuda

  • Juquencia: tener mal olor

  • La mera riata: máximo referente de poder

  • Lambiscón(a): persona aduladora

  • Llegarle: gustarle a alguien

  • Macanada: golpiza fuerte

  • Macizo: adjetivo para describir algo de mucho agrado, que gusta mucho

  • Malearse: enfadarse, enojarse

  • Mamado: persona musculosa

  • Maritates: pertenencias

  • Mínimo: banano

  • Moyola: cabeza

  • Morro(a): persona inteligente, brillante

  • Mudada: conjunto de ropa

  • Neneco(a): débil

  • Patachucho: quien no gusta mucho de estar encerrado(a) en casa y disfruta más salir

  • Panga: lancha

  • Papada: situación, asunto

  • Peinar: robar

  • Pelona: la muerte

  • Penco(a): persona descortés y maleducado

  • Petatearse: morirse

  • Pincelear: caminar largas distancias

  • Pijinear: salir de rumba

  • Pisto: plata, dinero

  • Purgador(a): quien comete muchas imprudencias

  • Raite: aventón, viaje gratuito

  • Quemar la pata: ser infiel a la pareja sentimental

  • Salir de juida: salir corriendo

  • Sapo(a): persona chismosa, que habla de más, haciendo un símil con la gran boca del animal

  • Ser agua de masa: ser una persona cobarde

  • Ser torcido: tener mala suerte

  • Tegus: apócope para referirse a la capital de Honduras, Tegucigalpa

  • Tostones: plátano verde o maduro freído, en tajadas y aplastado; en otros países de Latinoamérica se conoce como patacón

  • Tracatear: darle muchas vueltas a un problema o hablar mucho sobre él

  • Tunante: hombre que sale con muchas mujeres

  • Yuca: algo complicado, difícil

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Jerga en Paraguay

Uno de los países donde las lenguas indígenas y amerindias tienen igual de importancia a la lengua castellana en el ámbito oficial, público y por supuesto, coloquial, es Paraguay. Por lo tanto, una gran parte de su población no sólo está permeada por la influencia de dichas lenguas indígenas, sino que le hablan con fluidez, tanto o más que el español. El guaraní es declarada como lengua oficial en el territorio paraguayo, lo cual envía un mensaje de reconocimiento al panorama de la diversidad étnica y cultural en el país. Y aunque ambos idiomas tengan una estructura íntegra en su gramática, léxico y desarrollo, hay una inevitable fusión entre ellas generada en el ámbito público y social que ha dado pie a nutridos dialectos y creativas formas de comunicación coloquial. El jopará, o yopará, es el dialecto de origen popular en donde se mezclan la lengua castellana y el guaraní como parte del habla común y cotidiana. A continuación, algunas expresiones de la jerga en Paraguay…

Uno de los países donde las lenguas indígenas y amerindias tienen igual de importancia a la lengua castellana en el ámbito oficial, público y por supuesto, coloquial, es Paraguay. Por lo tanto, una gran parte de su población no sólo está permeada por la influencia de dichas lenguas indígenas, sino que le hablan con fluidez, tanto o más que el español. El guaraní es declarada como lengua oficial en el territorio paraguayo, lo cual envía un mensaje de reconocimiento al panorama de la diversidad étnica y cultural en el país. Y aunque ambos idiomas tengan una estructura íntegra en su gramática, léxico y desarrollo, hay una inevitable fusión entre ellas generada en el ámbito público y social que ha dado pie a nutridos dialectos y creativas formas de comunicación coloquial. El jopará, o yopará, es el dialecto de origen popular en donde se mezclan la lengua castellana y el guaraní como parte del habla común y cotidiana.

Asimismo, y debido a la proximidad geográfica, el portugués ha tenido presencia en las zonas limítrofes entre Paraguay y Brasil, dando lugar al portuñol. La vigencia de ambos dialectos demuestra la hermandad de pueblos que han sido históricamente cercanos y no logran separar su hibridez cultural por los límites políticos. Son las personas quienes hilan diariamente los vínculos que construyen la socialización, y crean sus propias realidades. Deciden cuáles son las palabras que les son cercanas y reflejan realmente sus significados, moldeando y movilizando la pureza de las lenguas hacia una impredecible e ilimitada creatividad. Debido a las más recientes y aún evidentes migraciones en el interior del continente, la lengua quechua, originaria del occidente de América Latina, y vinculada a los paisajes andinos, y el lunfardo, dialecto oriundo del Río de La Plata, también tienen un punto de desarrollo en la lingüística cotidiana paraguaya, aportando transculturación y diversidad en las historias de cada persona que le habita. Adicionalmente a la ya sólida y al mismo tiempo maleable amalgama de memorias vivas, expresadas entre otras, en la oralidad, también se añade la presencia de colonias menonitas de origen principalmente alemán, canadiense y estadounidense, establecidas en la región de El Chaco, generando mucha cercanía con las comunidades indígenas, y con ello una inexorable relación de sus lenguajes, que más que palabras, son significantes que ponen en común diversas lecturas de los entornos.

Así las cosas, vemos cómo en Paraguay habitan y se reconocen entre sí visiones de mundo, visiones de la realidad. La oralidad la nombran a través del uso cotidiano de la lengua, creando puntos de encuentro para la socialización y el diálogo de saberes. Hay una selección espontánea en un universo inacabable de palabras, en donde las diversidades identifican los significados más enraizados y cercanos, y las posibilidades de sus lenguas y dialectos se expanden en la medida que también lo hacen sus cotidianidades.

A continuación, algunas expresiones de la Jerga en Paraguay:

  • Acarasy: vocablo guaraní que refiere al malestar después de ingerir mucho alcohol, resaca

  • Andar por la cabeza: hacer lo que se quiere sin restricciones

  • Añaracó: expresión para denotar disgusto

  • Argel: algo desagradable

  • Arribada: colina

  • Atorrante: persona tosca, no simpática

  • Bilome: lapicero, esfero

  • Bolaterapia: cosas falsas, mentiras

  • Boletear: decir mentiras

  • Boli: concerniente a Bolivia, que viene de este país

  • Bolonqui: escándalo, lío

  • Brazuca: concerniente a Brasil, que viene de este país

  • Candadear: cerrar algo con candado

  • Carpir: retirar la maleza, cortar el rastrojo

  • Chamburreado: mezcla de muchas cosas

  • Chapiones: zapatos deportivos, tenis

  • Chipa: pan hecho con almidón de mandioca

  • Chiripiorca: estado nervioso que causa shock

  • Choclo: maíz

  • Chuchi: aspecto y comportamiento refinado; asociado a veces de forma despectiva con personas con alto poder adquisitivo

  • Chuchurí: algo lujoso y elegante

  • Clandé: apócope usada coloquialmente como adjetivación de clandestino(a)

  • ¡Clavado!: interjección para expresar afirmación, acuerdo

  • Clavo: deuda impagable

  • Copiatini: notas que se hacen y portan de manera clandestina y prohibida como una ayuda en un examen académico

  • Curepi: concerniente al país de Argentina, proveniente de este país

  • Dar lata: fastidiar; hablar más de la cuenta

  • Descuerear: exigir mucho a alguien en la actividad física

  • De balde: algo inútil, que no sirve para nada

  • Enquilombar: generar inconvenientes, hacer las cosas más difíciles

  • Estancia: vivienda rural

  • Estar caliente: estar enojado(a), iracundo(a)

  • Estar clavado: ser engañado(a)

  • Estar hasta el copete: estar harto(a)

  • Fato: negocios de origen ilegal

  • Flor de: expresión usada para aumentar la magnitud de un adjetivo o sustantivo

  • Frutilla: fresa

  • Gil: tonto(a)

  • Guaraca: forma coloquial de decir guaraní, refiriéndose en este caso a la moneda oficial de Paraguay

  • Guarará: escándalo

  • Gua’u: algo falso, de mentira

  • Guita: plata, dinero

  • Greifú: naranja pomelo

  • Hacerse el (la) ñembo(a): hacerse el (la) tonto(a)

  • Halarse: alegrarse por alguna razón

  • Imbancable: adjetivo usado para las personas o situaciones insoportables

  • Jopará: dialecto compuesto por la lengua castellana y la lengua nativa guaraní

  • Karapé: reunión, círculo de amigos y amigas que se reúnen para festejar, usualmente con bebidas alcohólicas

  • Kirito: ¡Jesucristo!; interjección para expresar emociones de asombro

  • Kurivika: pedazo, fragmento

  • Laburar: trabajar

  • Lelu: teléfono móvil

  • Macana: algo falso o equivocado; interjección para expresar dificultad o agobio

  • Mamón: papaya

  • Mataburro: diccionario

  • Mate: bebida popular preparada como una infusión de hojas de yerba mate, la cual es originaria del ecosistema del río Paraná; cabeza

  • Matungo: persona con estatura bajita

  • Mau: falso

  • Meno: apócope usado para referirse a los(as) menonitas, siendo esta una colonia con fuertes creencias y doctrinas religiosas de orden protestante formada por extranjeros europeos y norteamericanos, que por años ha poblado la región de El Chaco y conservan prácticas asociativas, campesinas y agropecuarias

  • Mitakuera: vocablo guaraní para referirse a infante, niño(a)

  • Nafta: combustible

  • Novillear: cortejar, coquetear

  • Ñembo: algo falso

  • Ñoño: cerveza de botella grande

  • Pago al taca taca: pago de contado

  • Pancho: perro caliente

  • Pandorga: cometa

  • Patota: grupo de personas que generan disturbios y a veces incomodidades en espacios públicos

  • Pelotudo(a): tonto(a), torpe

  • Pendex: persona joven; a veces es usado de manera despectiva para denotar inmadurez en el carácter

  • Perros: término informal que se usa en espacios coloquiales y de mucha confianza para nombrar el grupo de amigos(as) cercanos(as)

  • Pichado: persona fastidiada o inconforme por alguna situación en particular

  • Pichicho: perro

  • Pirá piré: expresión de origen guaraní que significa dinero, plata

  • Pirulos: años, edad

  • Polibandi: policía corrupto

  • Pororó: crispeta, palomita de maíz

  • Poroto: fríjol

  • Portuñol: dialecto que se habla en Paraguay, principalmente en la zona limítrofe con Brasil, en el cual se mezclan el español y el portugués

  • Purete: adjetivación para algo muy bueno, algo de muy buena calidad

  • Rajar: despedir de un puesto de trabajo

  • Radio so’o: chismes

  • Rasca: adjetivo para denotar una persona u objeto de mala calidad, procedencia o reputación

  • Requetear: saquear, desocupar un lugar de todas sus pertenencias

  • Sarambí: vocablo de origen guaraní que significa caos, lío

  • Soko: pelea que usualmente se va a los golpes

  • Tachero(a): taxista

  • Tajashí: vocablo de origen guaraní que significa policía, soldado

  • Tatacho(a): persona ebria

  • Tavy: expresión despectiva para decir a otro(a) que es ignorante en un tema

  • Tunear: cambiar y transformar algo para ponerlo más elegante, añadiendo accesorios y adornos

  • Vai vai: expresión que se utiliza cuando una situación no va como se esperaba

  • Vairo: que tiene una presentación poco agradable

  • Valle: persona que tiene un comportamiento poco educado y con pocos modales

  • Verdad: andén, acera

  • Yacaré: amante clandestino

  • Yuyal: maleza

  • Zapallo: calabaza

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Jerga en Guatemala

Cuando se escuchan y leen las palabras de Jerga en Guatemala, es inevitable emprender un viaje imaginario por los rincones y paisajes de este país centroamericano. Con una imposición histórica del español, que posteriormente se instaló en el uso consuetudinario y costumbrista de la lengua, más la permanencia y mantenimiento de una gran variedad de lenguas prehispánicas, ha emanado con fluidez y con una naturaleza cambiante un español en Guatemala particular y específico, adscrito a su perspectiva de la realidad y a la descripción de sus cotidianidades. Esto se presenta tanto en el discurso oral de carácter formal e institucional, así como en el informal y popular, dándole fuerza a la creatividad de los instantes que tejen un relato cotidiano, unas rutinas de lo callejero, un caminar de los días. A continuación, algunas expresiones de la jerga en Guatemala…

Cuando se escuchan y leen las palabras de Jerga en Guatemala, es inevitable emprender un viaje imaginario por los rincones y paisajes de este país centroamericano. Con una imposición histórica del español, que posteriormente se instaló en el uso consuetudinario y costumbrista de la lengua, más la permanencia y mantenimiento de una gran variedad de lenguas prehispánicas, ha emanado con fluidez y con una naturaleza cambiante un español en Guatemala particular y específico, adscrito a su perspectiva de la realidad y a la descripción de sus cotidianidades. Esto se presenta tanto en el discurso oral de carácter formal e institucional, así como en el informal y popular, dándole fuerza a la creatividad de los instantes que tejen un relato cotidiano, unas rutinas de lo callejero, un caminar de los días. La jerga es entonces una fuente de creación constante en donde todos y todas son partícipes sin importar su origen y lugar en la sociedad, y en donde se nombra todo lo que se construye diariamente y desde sus identidades, poniendo en palabras todo lo que entienden del mundo.

“Chapinismos” es otra manera en cómo se conoce a la jerga y argot popular guatemalteco, ya que a las personas originarias de este país centroamericano se les conoce como chapines. Son palabras que en su gran mayoría guardan una estrecha relación con su influencia indígena, tanto en su significado, como en su gramática, pronunciación y acento. Adicionalmente, dicho lenguaje coloquial ha sido fuertemente atraído y persuadido por el preeminente ascendente de la cultura mexicana. El país vecino no sólo comparte límites geográficos, lo cual se traduce en integraciones socio culturales, y por ende vocablos que las enuncian, sino también ancestralidades prehispánicas y asentamientos en común. Ello hace que inexorablemente se difundan códigos de comunicación hacia ambos países, enriqueciéndose en ambas direcciones y manteniendo vigentes y permanentes en el tiempo unos lazos históricos y culturales que la colonialidad no ha podido romper.

A continuación, algunas expresiones de la jerga en Guatemala:

  • ¡Aguas!: interjección para pedir a alguien que ponga atención

  • Amishado(a): persona avergonzada; también se le dice chiveado(a)

  • Arralado(a): asustado(a)

  • Barranquear: actividad recreativa que consiste en caminar y aventurarse por los entornos de la ciudad de Guatemala principalmente, ya que geográfica y topográficamente está cimentada en barrancos, en donde se desarrolla una sociabilidad en torno a los ríos y senderos naturales

  • Burra: bus

  • Burrunche: protuberancia o salpullido en la piel a causa de una picadura

  • Cantinear: coquetear

  • Casaquear: enamorar a alguien

  • Casera(o): amante, persona con quien se tiene una relación extramarital

  • Cerote: amigo, compañero

  • Chanchullero(a): persona tramposa 

  • Chancuaco: cigarrillo

  • Chapín: alguien de origen guatemalteco

  • Chiclero(a): vendedor(a) ambulante

  • Chilero: genial, algo muy bueno

  • Chimuelo(a): persona sin dentadura

  • Chingalavista: que tiene unos colores muy vibrantes y brillantes

  • ¿Chin Chilete?: expresión usada para ofrecer algo a un grupo de personas y quien quiere tomarlo debe responder “Yo machete”

  • Chinique: fiesta, rumba

  • Chinto(a): persona necia, muy inquieta y testaruda

  • Chipuste: algo que causa desagrado; en algunos contextos, se refiere a una persona de poca estatura

  • Chirmole: persona chismosa, entrometida, que distorsiona una información y la obtiene de manera indecorosa

  • Chispudo: persona que es inteligente, perspicaz, que entiende las cosas rápidamente

  • Choco(a): persona que no tiene buena vista; también se le dice a una moneda de 25 centavos

  • Chompipe: persona simpática y que llama la atención a causa de ello

  • Chonguengue: fiesta

  • Chonte: agente de policía

  • Choya, choyudo: persona o situación que se desarrolla de una manera muy lenta

  • Chucho: perro; en algunas ocasiones, y hablando en un contexto de mecánica, puede significar neumático

  • Chulear: hacer cumplidos y dar halagos a alguien

  • Chulo(a): bonito(a), guapo(a)

  • Cicle: bicicleta

  • Clavero(a): persona imprudente

  • Clavo: problema, inconveniente

  • Colgarse: estar enamorado(a)

  • Columpiarse: abusar de la confianza de alguien

  • Convivio: comida que se hace con un motivo especial o en una celebración

  • Coperacha: una colecta realizada para ayudar a alguien

  • Cuenteraile: término rebuscado para referirse a una cosa de la que no se recuerda el nombre

  • Cuque: soldado 

  • Cuquitos: helados caseros

  • Dar riata: formar pelea

  • Donde el diablo dejó tirada la chancleta: expresión para decir que algo está muy lejos

  • Echar un cuaje: tomar una siesta

  • Estar pal’ tigre: estar avanzado(a) en años

  • Estar yuca: estar difícil

  • Gacho: una cosa de mala calidad

  • Hacer tierra a alguien: interponerse entre dos personas que quieren establecer una relación

  • Hacer campaña: hacer un favor a alguien

  • ¡Hijuela!: Interjección para denotar que algo salió mal o que surgió una situación que no se esperaba

  • Mascado(a): persona enojada, iracunda

  • Muchá: grupo de personas cercanas que hacen parte de los más cercanos afectos, como un grupo de amigos o amigas, familia

  • Nigua: persona inútil

  • Pajero(a): persona mentirosa

  • Patatush: desmayo o padecimiento que requiere observación médica

  • Pichel: jarra de metal 

  • Pisto: dinero, plata

  • Pegue: atracción generada hacia otras personas

  • Pencacear: golpear muy fuerte; sinónimo de somatar

  • Pistajarral: gran cantidad de dinero

  • Ponerse a tusa: persona que está muy ebria

  • Pushito: diminutivo para decir “un poquito de”

  • Rayarse: tener suerte

  • Refacción: tentempié, snack, comida de porciones pequeñas que se hace entre las comidas principales

  • ¡Qué arralón!: interjección que quiere decir “¡Qué susto!”

  • ¿Qué onda?: saludo de manera informal

  • Quemar el rancho: ser infiel a la pareja sentimental

  • Ser pata de chucho: ser una persona que le gusta estar en la calle, que no le gusta permanecer en casa

  • Ser pura lata: ser malo(a)

  • Sho: interjección usada para llamar a alguien

  • Shucaque: estado de shock nervioso en el que usualmente hay desmayo debido a una emoción fuerte

  • Shuco: sucio

  • Shute: persona entrometida en asuntos que no le corresponden

  • Simón: afirmación, sí

  • Somatar: golpear, tirar algo fuertemente, caerse

  • Sombrerito de esquipulas: persona complicada que siempre encuentra problemas en todas las situaciones

  • Talishte: que tiene mucha capacidad de aguantar, de resistir; persistente

  • Tanates: cosas varias que se acumulan y que, aparentemente, algún día serán útiles; cachivaches

  • Tener galleta: ser una persona fuerte

  • Traido(a): novio(a), pareja sentimental

  • Trinque: beso

  • Wisa: novia 

  • Xocomil: ventarrón fuerte

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Jerga en Bolivia

Nombrar por medio de la palabra oral es una de esas formas en cómo se reconocen, y ese lenguaje es fruto de una historia, de unos movimientos humanos y una creatividad rutinaria y constante que permite cultivar lenguajes particulares y propios. Bolivia limita espacialmente con países como Argentina y Brasil, lo cual ha hecho que inexorablemente el lunfardo, dialecto rioplatense, y el portugués, respectivamente, estén presentes en el español boliviano que se habla en algunas regiones. Asimismo, y dependiendo de su lugar de asentamiento, las lenguas indígenas quechua, aimara, guaraní y chicha, por nombrar algunas, hacen parte integrante del panorama idiomático en Bolivia. A continuación, algunas expresiones de la jerga en Bolivia…

La geografía, las comunidades originarias, los movimientos locales y continentales de población, la resistencia por permanecer, la vigencia de la tradición y la historia en común con América Latina, son los principales elementos que ejercen su influencia en la construcción del español que se habla en Bolivia. Y con ello nos referimos a un universo de expresiones, acentos, tonalidades, dialectos, y jerga que toman como punto de partida la lengua castellana, y sin embargo se han construido paralelamente con aportes de muchas otras lenguas, así como con las variaciones de carácter socio cultural a las que está sujeta el español por parte de quienes habitan un territorio y establecen unas relaciones específicas con la geografía y los entornos.

Los ambientes urbanos como rurales configuran las maneras en cómo sus sociedades se relacionan entre sí y cómo también construyen sus realidades. Nombrar por medio de la palabra oral es una de esas formas en cómo se reconocen, y ese lenguaje es fruto de una historia, de unos movimientos humanos y una creatividad rutinaria y constante que permite cultivar lenguajes particulares y propios. Bolivia limita espacialmente con países como Argentina y Brasil, lo cual ha hecho que inexorablemente el lunfardo, dialecto rioplatense, y el portugués, respectivamente, estén presentes en el español boliviano que se habla en algunas regiones. Asimismo, y dependiendo de su lugar de asentamiento, las lenguas indígenas quechua, aimara, guaraní y chicha, por nombrar algunas, hacen parte integrante del panorama idiomático en Bolivia. Y es que ya sea una presencia parcial con vocablos, entonaciones y simbologías llevadas al español, o lugares en donde se hablan únicamente estas lenguas como resistencia a la colonialidad y a la desaparición de sus herencias, Bolivia es un país donde se expresa fuertemente la tradición indígena, y con ella, toda su perspectiva y cosmogonía. Esta es por supuesto expresada por códigos culturales, entre los cuales la lengua es fundamental para describir su comprensión de la realidad.

Así que tener una experiencia de inmersión en América Latina es dejarse maravillar siempre por la sorpresa y la creatividad, las cuales parten de una historia de mestizaje y amalgamas culturales. El español en Bolivia, más sus elementos tomados de lenguas limítrofes, el arraigado léxico de las lenguas indígenas y las palabras que constituyen la jerga popular, es el nombramiento de lo que les rodea y las realidades que construyen diariamente. Visitarles, reconocerles, es entrar también en ese juego de canto y cuento que teje sus relaciones interpersonales y sociales.

A continuación, algunas expresiones de la jerga en Bolivia:

  • Achachi: persona anciana

  • Acopaibao: palabra usada para persona tonta en la Bolivia amazónica

  • Aguaytear: espiar a alguien

  • Alcaviti: persona que da licencia a otros y otras para hacer cosas cuestionables; alcahueta

  • Amarcar: levantar

  • Amollar: reunir dinero, hacer una colecta

  • Ampe: por favor

  • ¡Ananitay!: interjección de asombro o enternecimiento

  • Ahuringa: en el oriente del país, forma coloquial de decir ahorita, en un momento, ya casi

  • Araca: palabra usada como calificativo de algo que está muy feo

  • Atatau: interjección para denotar dolor

  • Bailongo: fiesta, reunión social

  • Bailunguear: mover el cuerpo, bailar

  • Bandera: persona chismosa, habladora

  • Boliche: club nocturno, discoteca

  • Boliviano: además de ser el gentilicio de las personas nacientes en Bolivia, se refiere coloquialmente a la moneda que circula en este país

  • Boludear: relajarse, no hacer nada

  • Bolleo: mucha gente

  • Brazuco: término para referirse a las personas de Brasil

  • Buitrear: vomitar

  • Caché: que tiene cierta clase o elegancia

  • Calancho(a): persona que está desnuda

  • Camba: término para referirse al boliviano o boliviana proveniente de la región de Santa Cruz, del oriente del país

  • Cañar: tomar bebidas embriagantes

  • Caserito(a): forma de dirigirse a una persona que va a comprar o vender algo, de la cual no se conoce el nombre

  • Cavalito: palabra para expresar que algo se acabó, no va más

  • Catuta: persona avara

  • Cero bandera: expresión para pedirle a alguien que sea discreto(a), que no cuente nada

  • Chacota: desorden

  • Chaki: malestar producido después de ingerir mucho alcohol; resaca, guayabo

  • Challar: asistir a las celebraciones del Carnaval en Bolivia, especialmente a los días conocidos como “Martes de Challa”

  • Chango, changuito: forma de llamar cariñosamente a los(a) adolescentes

  • Chapaco(a): lento(a)

  • Chapeño(a): persona del sur de Bolivia

  • Chiquitingo: diminutivo para pequeño, pequeñito

  • Chuflay: anglicismo derivado de la palabra “short fly”, nombrando una popular bebida alcohólica boliviana introducida por migrantes ingleses, preparada con Ginger Ale, limón y Sin

  • Chupaco(a): persona alcoholizada, ebria

  • Cocacho: golpe propinado en la cabeza con los nudillos

  • Cochala: persona nacida en Cochabamba

  • ¡Cuisa!: interjección para tranquilizar a alguien

  • Elay puej: forma coloquial de decir “ahí está”

  • Esponjarse: asustarse

  • Estar camote: estar muy enamorado(a) de alguien

  • Flota: bus intermunicipal

  • Garapiña: bebida refrescante muy popular en Bolivia, hecha con la chicha, que es una bebida alcohólica a base de maíz, helado y frutas

  • Gargantudo(a): persona que habla mucho

  • Grandando: superlativo para grande, grandísimo

  • Guagua: tomado del quechua, significa niño o niña

  • Gualele: banano

  • Guita: dinero, plata

  • Gula: hamburguesa; usado en el lenguaje callejero para hacer una invitación a comer hamburguesa

  • Gurrumino: persona miedosa

  • Hacerse el del angosto: hacerse que no entiende nada, hacerse el desentendido(a)

  • Hacerse punta: desaparecerse

  • Huevada: molestia

  • Ir de joda: ir de fiesta

  • Jailón: persona con dinero

  • Jailongo(a): persona engreída

  • Jocha: desorden

  • Juntucha: grupo de personas, amigos(as)

  • Kiko: tonto

  • Llajua: salsa infaltable a la hora de comer, hecha a base de tomate y ají

  • Macana: mala suerte

  • Mamar: engañar

  • Maní: tonto(a), sonso(a)

  • Micha: persona avara, tacaña

  • Mina: mujer

  • Mocochinchi: durazno del cual se hace bebida refrescante muy común en Bolivia

  • Moral nomás: resignación

  • Muñeca: ascendente ganado por tener buenos contactos y ser apalancado(a)

  • Ojota: sandalia, calzado descubierto, llamadas también abarcas

  • Oso: vergüenza

  • Panchito: perro caliente

  • Pariente: amigo(a), colega

  • Pasanaku: sistema de ahorro y financiación basado en la confianza colectiva y llevado a cabo por un grupo de personas que brindan aportes monetarios, con el fin de crear un fondo que sea de ayuda para alguien del grupo frente a alguna eventualidad, generar espacios de reunión entre los y las contribuyentes y recibir de vuelta los aportes totales

  • Pata pila: sin zapatos, descalzo(a)

  • Pijchear: mascar hojas de coca con el fin de combatir el malestar que causa la altura geográfica

  • Pipoca: crispetas, palomitas de maíz

  • Rajarse: hacer un gran esfuerzo por algo y obtener buen resultado

  • Rayarse: estar molesto(a) por algo

  • Sale bomba: estar de acuerdo con algo

  • Torísimo(a): buenísimo, genial

  • Trufi: pequeña furgoneta que constituye uno de los medios de transporte más comunes localmente y económicos, recorre con una ruta ya conocida por los pasajeros, aunque funciona en la ilegalidad; también se le conoce como combi

  • Tucus: empanadas tucumanas

  • Tuti: persona que no es muy hábil para la tecnología

  • Yapa: forma coloquial de pedir añadidura o adición a algo que se compra

  • Wawitai: bebé

  • Wistuvida: tener malos hábitos, llevar una vida descuidada y por peligrosos pasos

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Jerga en República Dominicana

Quisqueya, La Española, Dominicana… diferentes maneras de nombrar al territorio antillano y caribeño conocido como República Dominicana. Sus habitantes y oriundos ven en esta diversidad de nombres un reflejo de lo que han construido históricamente como una cultura antillana y caribeña. Asimismo, la naturaleza cambiante del lenguaje, que inevitablemente se deriva de los intercambios culturales, las migraciones, las relaciones con el entorno, el reconocimiento dentro de un lugar en la sociedad y la influencia de los medios de comunicación, han cultivado un argot popular propio de la isla, una jerga que expresa identidades y juega a ser causa y efecto de la construcción de las cotidianidades. A continuación, algunas expresiones de la jerga en República Dominicana…

Quisqueya, La Española, Dominicana… diferentes maneras de nombrar al territorio antillano y caribeño conocido como República Dominicana. Sus habitantes y oriundos ven en esta diversidad de nombres un reflejo de lo que han construido históricamente como una cultura antillana y caribeña. Asimismo, la naturaleza cambiante del lenguaje, que inevitablemente se deriva de los intercambios culturales, las migraciones, las relaciones con el entorno, el reconocimiento dentro de un lugar en la sociedad y la influencia de los medios de comunicación, han cultivado un argot popular propio de la isla, una jerga que expresa identidades y juega a ser causa y efecto de la construcción de las cotidianidades. Cotidianidades siempre movilizadoras, agitadas, vitales. Cotidianidades que son simples y a la vez complejas. Atemporales y también fluidas. Cotidianidades que edifican la sociedad y tejen lazos entre quienes comparten un mismo lugar de enunciación. 

La lengua castellana que llegó a la Quisqueya de los indios e indias taínas y la bautizó La Española, la lengua castellana que en ese momento histórico se impuso por la fuerza y que poco a poco se instaló en la médula de la comunicación oral, la lengua castellana que no tuvo otra opción que cambiar y fusionarse con la lengua originaria de la isla y las lenguas de quienes llegaban también a ser parte de ella, es la lengua que actualmente identifica a los y las dominicanas. Ha sido un español cambiante, hijo de los afrodescendientes, hijo de los mestizos, hijo de los indígenas. Una lengua que se ha alimentado de variaciones de tipo geográfico y sociocultural debido a un influjo de poblaciones que a la isla han llegado.

El ritmo y la cadencia en su acento son compartidos con todos los países hispanohablantes del Caribe. El desparpajo al conversar, la desenvoltura en la comunicación, la sonoridad que hila las palabras, hacen parte de su comportamiento en el ámbito social y de sus personalidades, las cuales se reconocen como particulares y de gran diversidad, articuladas al mismo tiempo con la comunicación y la juntanza. Se recrea el argot único y singular en medio de las tradiciones y las innovaciones, en medio de los anglicismos, africanismos, en medio de un español peninsular y un francés criollo, o creole, de su vecino Haití. Toda una información histórica y cultural en cada dominicano que le sirve como inspiración para la creatividad y la creación de la jerga que subyace a la realidad cambiante y a las necesidades de la interacción.

En su música, su gastronomía, su festejo, así como en las situaciones que envuelven la cotidianidad, es infaltable el argot popular de los y las dominicanas, como unas expresiones nacidas en la originalidad y en las maneras cómo se vive y se habita su territorio. Ellas van escalando y trascendiendo los linderos y las resistencias de sectores sociales, rompen con los limitantes de la marginalidad, y con los rectores de la “moral” de la lengua, y se instalan progresivamente en el amplio imaginario colectivo. Es el código, es el significado simbólico, es la palabra en clave que les identifica entre sí como creadores de la riqueza cultural, de las identidades compartidas, del ser dominicano.

A continuación, algunas expresiones de la jerga en República Dominicana:

  • A medio talle: una cosa inconclusa, sin acabarse

  • Abur – abur: manera muy coloquial de despedirse, decir adiós

  • Aguajear: presumir

  • Ahí es que prende: eso sí me gusta

  • Alicraniao’(a): persona que comete locuras, que hace cosas sin sentido

  • Almorriña: tristeza, nostalgia

  • Apambichao’: forma de bailar apretada y muy íntima

  • Apersogar: atar a un animal para evitar que se escape

  • Aplomar: tomarse algunos tragos de licor

  • Apremente: a propósito de

  • Areito: canto poético de origen popular que proviene históricamente de las tradiciones y costumbres indígenas

  • Arrastre: influencia diplomática y política

  • Arricada: persona que ríe mucho todo el tiempo; sentir mucho frío corporal

  • Asirimbao’: persona distraída

  • Asuntar: ponerle atención a algo en particular

  • Aturullar: confundir

  • Azorao: persona asombrada, impresionada

  • Banderitas: buses urbanos

  • Bellaco: persona astuta que lleva a cabo manipulaciones para su beneficio

  • Bimbazo: puño, golpe

  • Boca aguá’: persona que habla mucho sin tener contenido ni argumentos 

  • Bomba: estación de combustible

  • Brisisao: rápido

  • Bultero(a): presumido(a)

  • Bulto: cuento falso

  • Chepa: buena suerte

  • Cherchar: conversar, charlar

  • Chapiador(a): persona que saca provecho de una situación

  • Chivito jartuejobo: persona que no da mucha confianza, que habla mucho y se da muchas ínfulas pero no es tan importante como aparenta

  • Cocotes: planes, proyecciones

  • Concho: taxi

  • Coro: grupo de amigos(as)

  • Cotorra: usar palabrería para obtener el interés amoroso de alguien

  • Dar banda: olvidarse de alguien

  • Dar bola: dar un aventón en carro a alguien

  • Dar luz: explicar

  • De agua dulce: alguien que aparenta ser lo que no es

  • Decricaje: desorden en la apariencia

  • Deguabinao’(a): estar cansado(a), agotado(a), fatigado(a); un objeto desgastado, arrinado

  • Dasacatao: persona que se le mide a cualquier reto o situación

  • Desguabinar: dañar algo, destruirlo

  • Dique: manera informal de expresar dizque; aparentemente, supuestamente

  • École colá: así es, exactamente

  • Empepillar: arreglarse mucho y no muy a menudo, de manera que resalta la ocasión

  • Enculillada: mujer que está furiosa, muy enojada

  • Eso ta' métrico: eso está feo

  • Estar frío con alguien: portarse muy bien con alguien

  • Estar hasta la taza: estar harto(a), cansado(a) de una situación

  • Fajar: pelear, tener una riña

  • Frecosa: cerveza fría

  • Fuñir: molestar, perturbar

  • Gaviar: trepar, subir a algo

  • Guachimán: personal de vigilancia, guardaespaldas

  • Guayar: rallar, desmenuzar un alimento con un rallador; trabajar y luchar mucho para conseguir algo

  • Guayarse: equivocarse; hacerse una herida

  • Guillao: persona que alardea, que es aparentosa

  • Gustunini: joven que se presenta muy atractivo físicamente

  • Hacer serrucho: reunir dinero entre varias personas para pagar o comprar algo

  • Imponerse: acostumbrarse, hacer de algo un hábito

  • Jartura: estado de llenura después de comer sin límites

  • Jumo(a): borracho(a), ebrio(a)

  • Juquiao: borracho(a)

  • Loco: característica para denotar que algo es muy bueno, alucinante

  • Macaco: infante

  • Manín: hermano, amigo

  • Moca: algo raro, de procedencia dudosa

  • Montar culebra: engañar

  • Moriqueta: gesto facial que demuestra desagrado o burla

  • Motete: paquete de cosas, muchas cosas

  • Pasarse de maquillaje o pasarse de contento(a): ser exagerado(a), excederse en algo 

  • Pegar chifles: engañar a la pareja

  • Pelota: nombre coloquial que se usa para referirse al béisbol, deporte popular en República Dominicana

  • Pijotero(a): tacaño(a)

  • Pindilú: problema

  • Pinta: buen conjunto de ropa elegante

  • Pipo: expresión para denotar sorpresa

  • Pique: tener mal humor, rabia, ira

  • Ponerse cloro: decir la verdad, ser claro(a) y preciso(a) con la información

  • ¡Qué fuñe!: ¡Qué pereza!

  • Quille: molestia

  • Sacar los pies a alguien: dejar plantado(a), incumplir un compromiso

  • Sacar quisonda: esquivar y evitar a alguien

  • Sicote: pecueca, mal olor en los pies

  • Sirimba: desmayo

  • Soltar en banda: desistir de cortejar a una persona o de seguir en una relación 

  • Subir lo’ vidrio: no escuchar más a una persona

  • Tener el dinero ma’ 20 peso’: tener mucho dinero, ser rico(a)

  • Tigueraje: forma de actuar o hablar 

  • Tiguere: persona oportunista y manipuladora

  • Timbí: estar más que satisfecho(a) después de comer hasta la saciedad

  • Tituá: onomatopeya para expresar una bofetada

  • Trucho(a): persona que está listo(a) para cualquier plan

  • Tumba eso: olvídalo, déjalo ir

  • Tutumpote: persona con poder

  • Vacanyol: simpático(a)

  • Voladora: bus urbano - regional

  • Yagaloski: asunto terminado

  • Yeyo: desmayo

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Jerga en Perú

Entre nociones propias y prestadas, adoptadas y adaptas, en el Perú a la jerga se le ha llamado “jeringa”, una versión muy local para denominarla, y aunque tiene elementos propios con hondas raíces indígenas como el quechua, también se han heredado voces que proceden de la “replana” (lenguaje del hampa), el lunfardismo porteño (uruguayo y argentino), o han sido fundadas a partir del “verse” (inversión gramática de sílabas en las palabras). A continuación, algunas expresiones de la jerga en Perú…

Conocer la forma como se expresan, nombran, definen, y el lugar en el cual se sitúan diferentes culturas, es una cuestión que debería interesarle a cada ser humano, al menos por ese sentido de humanidad (comunidad) que en el fondo compartimos. La evidencia nos muestra que, lejos de ser una realidad, es tal vez un anhelo, y que tal estado de cosas está dado en gran medida por el temor o miedo que produce lo desconocido. Es como si de forma automática se activara ese instinto (quizá de supervivencia), que impide la aventura; el riesgo, es el retorno incesante a lo seguro, a lo que es cómodo, lo conocido. Esto sucede en diversos ámbitos de la vida, en el caso de la comunicación existen muchas barreras que al final de cuentas determinan el grado de entendimiento o nivel de comprensión que se alcanza para con el otro y, por consiguiente, el respeto y reconocimiento a su visión del mundo. Sin importar si son lenguajes y formas comunicativas refinadas o “cultas”, de eruditos o círculos intelectuales, también populares o que se consideran jerga, la lengua cumple una función mágica, dispuesta y ordenada por códigos, imaginarios propios u horizontes de sentidos que evidencian, no sólo la pertenencia a un espacio social y a un tiempo determinado, sino también cómo se relacionan sus individuos, cómo se cohesiona ese colectivo.

La naturaleza en la magia del lenguaje radica, por ejemplo, en los universos de sentido o significados que puede poseer o se pueden construir a partir de una sola palabra, pues al ser escuchada por un grupo de personas con diversos tipos de formación o de pertenencia a un grupo social, su comprensión puede ser disímil y puede variar, aunque ésta tenga una definición precisa verificable en algún manual de gramática o diccionario. Es sabido que a un tipo de habla popular se le llama comúnmente como jerga (slang en inglés), y que ésta y quien la usa es denigrado, relacionado con el “bajo mundo” y en muchos casos excluido socialmente. Sin embargo, emplear esta clase de códigos comunicativos, ya no es exclusivo de un sector poblacional propiamente, entre otras razones, porque el idioma, al menos en el castellano (español) sucede así, hay constantes transformaciones y variaciones, cambia y muta con la cotidianidad, de ahí que quien desconoce eso podría verse incomunicado en un momento particular de su vida, incluso dependiendo del entorno estaría en peligro o metiéndose fácilmente en problemas.

La jerga es parte integral de la identidad de una nación, es como dicen los lingüistas poco ortodoxos “la lengua que sí se habla”, lo de origen popular, ya que nace en la interacción del pueblo y responde a su necesidad de nuevos sentidos. En Latinoamérica se podría decir que es producto del sincretismo de diversas culturas, es decir, de raíz mestiza. Muchos de sus vocablos provienen de lenguas nativas, africanas y europeas, incluso de otras (sánscrito, árabe, gitano) que formaron el castellano antes de ser traído a América por los españoles. Entre nociones propias y prestadas, adoptadas y adaptas, en el  Perú a esta forma del léxico se le ha llamado “jeringa”, una versión muy local de denominarla, y aunque tiene elementos propios con hondas raíces indígenas como el quechua, también se han heredado voces que proceden de la “replana” (lenguaje del hampa), el lunfardismo porteño (uruguayo y argentino), o han sido fundadas a partir del “verse” (inversión gramática de sílabas en las palabras).

A continuación, algunas expresiones de la jerga en Perú:

  • Achicar: orinar

  • A forro: que lo hará muchas veces o con insistencia

  • Aguantado: que no tiene relaciones sexuales hace mucho tiempo

  • Aguante el carro: esperar un momento

  • Aguja: que no tiene dinero

  • Ahí nos vidrios: luego nos vemos

  • Al toque: ahora mismo o en este momento

  • A la firme: aprobación de que una persona hará algo

  • Arranca: que no tiene razón; expresión para decirle a otra persona “vete”

  • Arroz con mango: mezclar o juntar cosas diferentes

  • Asado(a): que está molesto(a) o enojado(a)

  • Bacán: que es muy bueno

  • Bamba: que no es original o es de mala calidad

  • Boite: burdel

  • Bomba: estar muy ebrio

  • Cachimbo: estudiante universitario de primer semestre

  • Cachudo: persona a quien le fueron infiel

  • Causa: amigo(a); también es un plato típico

  • Cachaco: forma despectiva para referirse a un militar

  • Chacón: estudioso, aplicado

  • Chamba: trabajo

  • Chapa tu combi: que está equivocado y que no insista más

  • Chaufa: adiós; también es un tipo de comida tradicional

  • Chela: cerveza

  • Chepi: pausa

  • Chibolo(a): niño(a)

  • Chihuan: estar corto de dinero

  • China: cincuenta centavos de la moneda sol

  • Chochera: que es muy buen amigo(a)

  • Chocho: contento

  • Chongo: prostíbulo; también que produce alegría

  • Choque y fuga: relación muy corta con otra persona 

  • Choro: ladrón

  • Churro o churra: persona muy bella o bonita

  • Chuso: herida o corte producida por algo filoso

  • Calabaza: que es ignorante o de poco entendimiento

  • Calentado: que tiene un encuentro o relación sutil con alguien

  • Cana: cárcel

  • Canchón: lugar espacioso o extenso

  • Combi: microbús 

  • Combo: golpes que se le dan a alguien, comida

  • Como cancha: que tiene algo en abundancia

  • Coca cola: que tiene algún tipo de locura

  • Coco: cerebro, cabeza, inteligencia

  • Culantro: que tiene nalga grande

  • Dar bola: corresponderle sentimentalmente a alguien

  • Dar forata: despedir a alguien del trabajo

  • De cajón: que lo hará sin falta

  • De la pitimitri: que es muy bueno

  • Depa: departamento de un edificio

  • De rompe y raja: fiesta donde habrá música criolla

  • Échale tierrita: ¡olvídate de eso!

  • Empinar el codo: beber mucho licor

  • Estar en bola: que está embarazada

  • Estar en Bolivia: que desconoce algo o está en el lugar equivocado

  • Estar tío(a): que tiene muchos años 

  • Fresa: caminar hacia el frente

  • Guachimán: vigilante

  • Habla: ¡hola!

  • Hacer barra: alentar a alguien cuando practica un deporte

  • Hacer click: tener química con alguien, conectar

  • Hacer guachacha: hacer un favor

  • Huarique: restaurante bueno poco conocido; bar o lugar de mala muerte

  • Jalado: suspendido o que fue desaprobado

  • Jatear: dormir

  • Lechero(a): tener suerte 

  • Lenteja: persona que se toma más del tiempo necesario para hacer algo

  • Me tiró arroz: que ignora a otro(a)

  • Mondongo: abdomen gordo, tener barriga

  • Murió el payaso: que finalizó un proyecto u otra cosa

  • Natacha: empleada del hogar, mucama

  • Ollucos: dedo gordo del pie; también es un tubérculo

  • Otorongo: se emplea para referirse a una persona corrupta

  • Palta: que siente miedo o algún temor

  • Pasar piola: que algo es aceptable o pasable

  • Papas y camotes: mezclar o juntar cosas diferentes

  • Papaya: que es fácil o sencillo de hacer

  • Pela los choclos: sonreír

  • Peña: bar o espacio donde se escucha y departe con música peruana

  • Piña: tener mala suerte o fortuna

  • Pituco: que tiene mucho dinero o es un privilegiado de clase social

  • Pollo: quien se embriaga tomando poco y en corto tiempo

  • Roche: vergüenza

  • Ser piedra: que es guapo(a), persona de mucha belleza

  • Serruchar el piso: aprovecharse de una situación o de alguien

  • Soy fuga: irse de un lugar

  • Suelto(a) en plaza: que está soltero(a)

  • Tallarín: altura de una persona

  • Tamal: persona obesa

  • Timbear: apostar en el juego de cartas o dados

  • Tombo: forma despectiva de llamar un policía

  • Turrón: mal aliento

  • Ya fuiste: ¡ya perdiste!

  • Valer en Perú: ¡valer mucho!

  • Zanahoria: que le falta ingenio o astucia

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Jerga en Costa Rica

En el Caribe y Centro América, como también sucedió en el sur del continente, la lengua vernácula cumplió una función integradora, a la vez que se erigió como espacio de resistencia y lucha. En Costa Rica, por ejemplo, se comparten rasgos comunes de la “lengua que sí se habla” con otros países centroamericanos. Todavía hay quienes recuerdan el “Malespín”, una especie de “léxico jergal” originado en El Salvador, pero empleado en las guerras de las primeras repúblicas y que, aunque entró en desuso, en la actualidad ha legado muchas de sus nociones a lo que es el castellano actual de la región. Al igual que en otros países hispanohablantes, en la nación “Tica” el sincretismo en el lenguaje se sustentó en vocablos indígenas y voces africanas, algunas de las cuales hacían referencia a toponimias, creencias e imaginarios que les recordaban un origen y una patria común. Quizá por ello hay quienes ven en la jerga la encarnación de movimientos contraculturales. A continuación, algunas expresiones de la jerga en Costa Rica…

Yendo por diversos caminos (tradición oral y escrita, cosmogonías, simbologías, alegorías y creencias sobre la existencia y el origen de la vida), y azuzados por el fuego y el “espíritu del tiempo” (contexto o clima social), los seres humanos se las han ingeniado para conservar relatos y narraciones de acontecimientos fascinantes y hasta increíbles para oídos ajenos a aquellas circunstancias. Proezas y epopeyas no siempre han sido detalladas de forma escrita, sino que se han ido transmitiendo de boca en boca, a través del encuentro en salas, bares, parques o calles públicas, al calor de una hoguera, un fogón o entre las paredes de una despensa, o en el fragor de una batalla, en la plaza o en el ágora como lo hicieran los antiguos griegos y sus contemporáneos del periodo clásico. Conocimientos y destrezas para comunicar e intercambiar mensajes eran suficientemente cultivados y adiestrados para el convencimiento o la disuasión. La habilidad radicaba más en el ejercicio constante y progresivo del acto comunicativo que en el pliegue o sometimiento a normas concretas de las que no se prescindía, aunque no fueran determinantes para la función mágica que debía cumplir el lenguaje como constituyente de sentido.

Entre ese pasado de las artes comunicativas y la confrontación de ideas, principalmente de forma oral (aunque ya existía la escritura), y el panorama actual suscrito al decoro y a las “buenas costumbres” ya aludidas, se perdió algo esencial del acto comunicativo, la libertad en un sentido amplio. En las conquistas y luchas entre pueblos y tradiciones a lo largo de la historia, la lengua (elemento que puede evidenciar la riqueza de una cultura), también fue apresada y confinada en el anonimato. Quienes han triunfado en la historia no sólo imponen su visión del mundo, sino también los códigos mediante los cuales se accede a él y a otros. Son inimaginables las materias y causas perdidas a la caída del Imperio Romano y el ascenso del oscuro medioevo que echó por tierra la red de bibliotecas públicas más grande del periodo clásico. Desconocidos también han sido los universos sometidos por la irrupción del castellano (español) en el “nuevo mundo” a finales del siglo XV que borró de tajo más de mil (podrían ser muchos más) grupos lingüísticos que convivían de forma más o menos armoniosa en América. Lo propio haría la injusta y absurda invasión de los EE. UU a Irak en la primera década del siglo XXI, que a sangre y fuego arrasó los más significativos baluartes de la civilización persa. Sucesos todos que advierten la desgracia del colonialismo ejercido no sólo a través de las armas y la violencia, sino también de la imposición de imaginarios y costumbres que terminan por moldear formas y usos del lenguaje, y al final configuran una identidad.

La América Latina heredera del influjo colonial del léxico castellano (español), sortea de forma continua a cuál de sus múltiples identidades acercarse. Y aunque esa suerte pareciera estar echada de ante mano para el grueso de la población que no participa de las instancias donde se decide cualquier cosa, en el asunto de la comunicación cotidiana y popular se han configurado autodeterminaciones a través de las cuales los pueblos se expresan y hablan en jerga, porque tienen algo que decir que se queda corto dentro de los convencionalismos de las “academias”. El usufructo del poder que antes ejercieron los españoles, después en manos de criollos, fue un cambio insustancial para las sociedades locales. Así lo evidencian la exclusión y marginación de aquellos que, con un sentido reivindicativo, inventaron una lengua que no era la suya propia, pero que aglutinaba lo esencial de muchas otras.

En el Caribe y Centro América, como también sucedió en el sur del continente, la lengua vernácula cumplió una función integradora, a la vez que se erigió como espacio de resistencia y lucha. En Costa Rica, por ejemplo, se comparten rasgos comunes de la “lengua que sí se habla” con otros países centroamericanos. Todavía hay quienes recuerdan el “Malespín”, una especie de “léxico jergal” originado en El Salvador, pero empleado en las guerras de las primeras repúblicas y que, aunque entró en desuso, en la actualidad ha legado muchas de sus nociones a lo que es el castellano actual de la región. Al igual que en otros países hispanohablantes, en la nación “Tica” el sincretismo en el lenguaje se sustentó en vocablos indígenas y voces africanas, algunas de las cuales hacían referencia a toponimias, creencias e imaginarios que les recordaban un origen y una patria común. Quizá por ello hay quienes ven en la jerga la encarnación de movimientos contraculturales.

A continuación, algunas expresiones de la jerga en Costa Rica:

  • Agüevado: estar triste o bajo de ánimo

  • ¿Al chile?: expresión que quiere decir ¿en serio?

  • Ando limpio: andar sin dinero

  • Apapachar: abrazar

  • Buena nota: buena onda, estar o sentirse muy bien

  • Bañaso: hacer el ridículo, ser una persona ridícula

  • Borraja: expresión para referirse a alguien inoportuno

  • Brocha: adulador

  • Buena pinta: que tiene buena apariencia

  • Caballo: persona que conduce mal un automóvil

  • Cabra o cabrilla: expresión despectiva para referirse a una mujer

  • Chante: casa, hogar

  • Chingo: desnudo

  • Choza: casa

  • Carebarro: sin vergüenza, descarado

  • Coger: tener relaciones sexuales

  • Colacho: papá noel

  • Cole: colegio

  • Culiolo: persona cursi

  • Culiolada: ridiculez, extravagancia

  • Despiche: desmadre, caos o jolgorio

  • Despijiada: desmotivación, decepción

  • Doña: expresión que usada por jóvenes significa mujer joven y si es usada por adultos significa señora

  • Gajo: de mal aspecto o deteriorado por el paso del tiempo

  • Güila: niña o mujer joven

  • Hacer el papel: hacer el ridículo

  • Jetón(a): persona que miente de forma descarada, mitómano

  • Irse de tour o pegar toursillo: irse de fiesta o de juerga

  • Joder: molestar

  • Jugar de vivo: actuar de forma engreída y actuar con ventaja sobre las personas

  • Laja/pinta/lacra: palabras con las que se refiere a una persona que es o aparenta ser un delincuente

  • Levantarse a alguien: tener relaciones sexuales con una persona

  • Levantarse algo: robarse o tomar un objeto o cosa

  • Mae: parcero(a), güey, pibe(a), expresión para referirse a alguna persona de forma informal

  • Mala nota: mala onda; expresión empleada para aquella persona que no está de ánimo o no está en sintonía

  • Marcar: visitar al novio(a)

  • Mariquiar: llorar

  • Monchar: comer

  • Mop: amigo

  • Mi hersh: mae o amigo

  • Pa’: compañero, amigo

  • Panocha: forma vulgar de llamar al órgano sexual femenino

  • Pegar porte: comportarse de forma genial, ser bueno con alguien

  • Picha: expresión para llamar al órgano sexual masculino

  • Pichasear: tener una pelea a golpes

  • Pichúo: genial, agradable

  • Pijiado(a): persona que está sumamente drogada

  • Playo: forma despectiva y vulgar de llamar a una persona homosexual

  • Pura paja: expresión referida al acto de comprometerse constantemente en algo y al final no hacerlo

  • Pura vida: saludo típico de los costarricenses

  • Putear: insultar

  • Puteó: enojarse

  • Que alguien prometa: que se anima a hacer cualquier cosa o es muy decidida

  • ¡Que playada!: expresión para demostrar pesar o molestia por algún suceso

  • Rallado: loco

  • Rasta: amigo

  • Rica: atractiva

  • Se despichó: que una cosa se jodió

  • Se despanochó: que se dañó, averió o se calló

  • ¡Sea pega!: expresión con la que se le dice a alguien que deje de molestar o ser necio

  • Tigra: pereza

  • Tocado de la jupa: que está loco o sin juicio frente a algo o alguien

  • Tuanis: forma cordial de decir que algo está bien o genial

  • Un puro: cigarrillo de marihuana

  • Unas frías: unas cervezas

  • Un chulo: persona que se aprovecha económicamente de otras

  • Vara: palabra que se usa para nombrar cualquier cosa o situación, por ejemplo, ¿cuál es la vara? (problema), que vara más rara, (que algo es extraño)

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Jerga en Argentina

En la región Bonaerense, el río de La Plata, Santa Fe, Entrerríos en Argentina, y Montevideo en Uruguay, aparecieron diferentes adaptaciones léxicas o coloquiales de la lengua castellana, como el “caló porteño”, el “cocoliche” y el “lunfardo”, siendo este último el de mayor difusión, el que termina siendo más empleado y aceptado por la sociedad, al punto que perdura hasta hoy. El significado de la palabra es rastreado en Italia, y dicen procede de la expresión “lumbardo” que significa ladrón. Las primeras referencias a ella, y que fueron objeto de recopilación y conocimiento, aparecieron publicadas en la prensa de la ciudad de Buenos Aires en el mes de julio de 1876, advirtiendo y poniendo en evidencia la necesidad de conocer cuál era el lenguaje del hampa, del crimen. Como manifestación del mestizaje (español, italiano, amerindio, gaucho, guaraní) de la lengua castellana hablada en esta región, el lunfardo es de una riqueza significativa para el presente del idioma. A continuación, algunos términos de la jerga en Argentina…

Se suele pensar y hasta se llega a creer que el lenguaje popular, el argot a través del cual una parte importante de la sociedad se expresa y significa el mundo que vive, es grotesco, descuida las “buenas” formas o es del “bajo mundo”, porque entre otras razones, no hace parte de manuales o no responde a las más refinadas costumbres de la usanza formal, pero también porque transgrede precisamente la etiqueta e irrumpe contra un orden establecido. Su uso y empleo ha sido relacionado con las personas que habitan las “orillas” y los “guetos”, con quienes se dice han construido sus propios códigos comunicativos para rehuir la mirada y la sospecha, para despistar y esconder algo. Pues bien, en la práctica efectiva de la comunicación, o como dirían los críticos culturales en “la lengua que sí se habla”, la jerga o lo de origen vernáculo, es una de las maneras esenciales a través de las cuales se crean nuevas palabras. Mediante esta práctica que es presente, y por tanto cotidiana, se emiten formas y sonidos que expresan ideas o cosas pertenecientes a un imaginario compartido, se renueva y resignifica constantemente el léxico en una lengua. Es un proceso que nunca se detiene y lo que hoy significa una cosa, mañana podría abarcar y ocupar muchas otras.

La jerga no hace parte de los diccionarios convencionales, aunque dentro de la lingüística y los estudios culturales cada vez sea más común su abordaje. No obstante, el que la academia la incluya dentro de sus intereses no le ha servido para que ésta se despoje del manto de duda o estigma que la señala y encasilla como perteneciente solamente al vulgo. A pesar de ello, su conocimiento y entendimiento incumbe sobremanera, no sólo a sus propios hablantes, sino también a los viajeros o no hablantes, porque como ya se ha mencionado es “la lengua que sí se habla” la que describe de una forma mucho más directa y sencilla las sonoridades, los imaginarios simbólicos y visuales de una nación. Sin importar que sean expresiones y manifestaciones primigenias o recién creadas, terminan siendo, casi sin poderlo advertir, de uso generalizado y aceptado socialmente. Dependiendo del lugar o país donde se esté, ésta toma una toponimia, un nombre que la define, diferencia y en algunos casos la caracteriza, al punto que es parte fundamental de algunas manifestaciones del arte como la música (el argot es a la Salsa y al Reguetón, lo que el lunfardo es al Tango y a la Milonga) y la literatura, sólo por mencionar algunas.

En la región Bonaerense, el río de La Plata, Santa Fe, Entrerríos en Argentina, y Montevideo en Uruguay, aparecieron diferentes adaptaciones léxicas o coloquiales de la lengua castellana, como el “caló porteño”, el “cocoliche” y el “lunfardo”, siendo este último el de mayor difusión, el que termina siendo más empleado y aceptado por la sociedad, al punto que perdura hasta hoy. El significado de la palabra es rastreado en Italia, y dicen procede de la expresión “lumbardo” que significa ladrón. Las primeras referencias a ella, y que fueron objeto de recopilación y conocimiento, aparecieron publicadas en la prensa de la ciudad de Buenos Aires en el mes de julio de 1876, advirtiendo y poniendo en evidencia la necesidad de conocer cuál era el lenguaje del hampa, del crimen. Como manifestación del mestizaje (español, italiano, amerindio, gaucho, guaraní) de la lengua castellana hablada en esta región, el lunfardo es de una riqueza significativa para el presente del idioma, pues cuenta con aproximadamente 150 años de aparición, y con cerca de 12.500 voces y locuciones, dentro de las que se incluyen expresiones compuestas formadas por más de una palabra, según lo reseña el portal Web argentino especializado en el universo tanguero “Todo Tango”. Estas cifras no son nada desdeñables si se les compara con las 88.000 palabras y acepciones que tiene la lengua castellana y los 70.000 americanismos del idioma inglés, ambas lenguas con una basta historia y milenios de evolución dentro de las tradiciones europeas.

Para la actualidad de la lengua castellana, hay que decir que el lunfardo la ha enriquecido y no sólo en la región de donde procede. Es común encontrar dentro del argot popular de países como Chile, Perú, Ecuador, Colombia y otros del Caribe, sonoridades de éste adoptadas y adaptadas. Prueba de ello es la cotidianidad que en la música (Tango, Rock, Cumbia), adquiere esta jerga, en parte porque es la voz propia de los acontecimientos del arrabal, de la ciudad, de las personas. En las letras, el teatro y el cine es posible rastrear el papel que ha cumplido, cabe recordar obras como “La gran aldea” de Lucio Vicente López, o la película “Arrabalera” protagonizada por Tita Merello, o los mismos aportes que desde la literatura realizaron Leopoldo Lugones, el “Martín Fierro” de José Hernández o Jorge Luis Borges con su “Funes el memorioso”. Es probable que todo esto haya creado el escenario actual en el que esas voces, locuciones o enunciados nacidos de la entraña popular, manifiestan lo que una persona de cualquier clase social quiere significar.

A continuación, algunos términos de la jerga en Argentina:

  • Alborotar el avispero: alertar o poner en evidencia algo o a alguien

  • Amurado: abandonado, endeudado, estafado, enamorado, cautivo(a) de algo o alguien

  • Bacán: persona adinerada, elegante y amistosa

  • Bancar: apoyar, ayudar o tenderle la mano a alguien

  • Bichicome: vagabundo

  • Boludo: tonto, estúpido

  • Boludez: algo sencillo o fácil

  • Bombachas: tangas o bragas, prenda íntima femenina

  • Bufa: homosexual

  • Cafisho: proxeneta

  • Caloventor: calefacción

  • Campana: ayudante de delincuente, quien da aviso si llega la policía

  • Cana: cárcel o policía

  • Capo: que tiene u ostenta una posición de liderazgo, que dirige u orienta una organización

  • Colaless: tanga brasileña

  • Cole: bus urbano

  • Colifa: loco

  • Compadrito: sujeto del arrabal porteño, de actuar pendenciero y presumido

  • Concha: órgano sexual femenino

  • Cotillear: comentar algo de alguien sin verificar

  • Chamullero: que miente o habla más de lo que es

  • Cheto: presumir de algo o de tener dinero

  • Chicana: engaño o trampa

  • Chocha: estar alegre

  • Chongo: amigo con derechos

  • Choro: ladrón

  • Chuletas: resorte o moño para sujetar el cabello

  • Churro: porro, cigarrillo alucinógeno

  • Chusmear: hablar cosas de alguien a sus espaldas

  • Darse francos: tener días libres

  • Engrupir: engañar o estafar

  • Empilcharse: vestirse elegantemente

  • Estar al pedo: no hacer nada, perder el tiempo

  • Faso: porro, cigarrillo alucinógeno

  • Fiaca: pereza

  • Forro: preservativo o condón

  • Garufa: persona alegre, de gustos buenos y modestos que busca la diversión de la noche

  • Geta: boca

  • Gil: tonto, inexperto o torpe

  • Gotán: tango

  • Guacho: huérfano o que no tiene parentesco

  • Hueso: amigo con derechos

  • Hecha percha: estar muy cansada(o)

  • Jalaife: de la clase alta, adinerada(o)

  • Laburo: trabajo

  • La pesada: hampa o mafia

  • Lunfardo: palabra que alude a la jerga originaria de Buenos Aires, pero también a los que se supone que la emplean

  • Matafuegos: extintor o líquido para apagar incendios

  • Me pica el bagre: tener mucha hambre

  • Mina: chica, mujer joven

  • Naranjita: vigilante de carros o coches 

  • No me lo banco: que alguien no te simpatiza

  • Pava: tetera

  • Patente: inscripción o matrícula

  • Patota: pandilla, sujetos que atacan o agreden

  • Pelotudo: insulto que se usa para una persona imbécil o estúpida

  • Pesada: arma de gran calibre

  • Pibe: niño o muchacho joven

  • Pija: órgano sexual masculino

  • Pileta: piscina

  • Piola: que es muy bueno o buena

  • Pisero: inspector de tránsito

  • Pingo: órgano sexual masculino

  • Placar: ropero o guardarropa

  • Playa: zona para parquear un carro o automóvil

  • Pochoclo: palomitas de maíz

  • Poner el lomo: trabajar duro

  • Pucho: cigarrillo de tabaco

  • Quilombo: problema o disputa, también significa prostíbulo

  • Reculié: echarse para atrás, deshacer la palabra o actuación

  • Sharap: callarse

  • Savora: salsa mostaza

  • Tamango: zapato

  • Tachero: taxista

  • Tildado: que se queda inmóvil o estupefacto frente a algo

  • Tira: policía encubierto 

  • Trapito: cuidador de autos en la calle

  • Trucho: falso

  • Un feca con chele: un café con leche

  • Vichar: mirar de reojo o soslayo

  • Yuta: policía

  • Yuto: delincuente

  • Yuyo: hierba

  • Zarpado: atrevido

  • Zapatilla: extensión o conexión eléctrica alargada

  • Zorro: inspector de tránsito

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