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Jerga en El Salvador
En El Salvador, mediando los años 50’s del siglo XIX, un militar, el general Francisco Malespín, comienza a difundir una especie de código comunicativo conocido con su apellido. Aunque su difusión no tuvo mayores repercusiones más allá de las campañas militares, aún se conservan algunas palabras y sonidos como parte de la jerga de varios países centroamericanos. Al igual que con México, este país es heredero de una rica tradición indígena que les legó el náhuatl como lengua autóctona y del cual se desprenden otros grupos de pequeños dialectos presentes hasta ahora en el lenguaje cotidiano. Como ha sucedido con el argot en otros lugares, el salvadoreño señala y denigra de la expresión vernácula de su lengua, entre otras razones, porque las pandillas que son responsables de una parte de la alta conflictividad social han entendido que la “lengua que sí se habla”, su espacio, su producción de significado, es también un campo de batalla y en la mayoría de los casos la vida se pierde por no comprender el mensaje. A continuación, algunas expresiones de la jerga en El Salvador…
Los lingüistas o quienes se encargan de estudiar y actualizar las reglas (fonética, gramática, semántica, sintaxis, etc.) de la lengua hablada y escrita, coinciden, unos con mayor fanatismo otros más ecuánimes, en que el lenguaje cumple una función mágica. Hay quienes también adjudican el acto comunicativo a una especie de don, virtud o regalo divino, y otros mucho más convincentes se lo atribuyen a la evolución de la especie humana que, a diferencia de otras especies animales, posee dos funciones cognitivas básicas: “una capacidad semiótica (relacionamiento de palabras con un mismo contenido) y una computacional altamente desarrollada (relacionamiento de elementos como leer, comprender y escribir o amarrarse los zapatos)”, como bien lo apunta la lingüista española Mamen Horno. La necesidad de explicarlo o al menos acercarse a su entendimiento, arroja elementos para comprender el futuro de la comunicación, más aún cuando artefactos o aparatos sintetizan y suprimen acciones u oficios que en otro momento efectuaba una persona a través de sus propios sentidos. Este debate es inevitable y debería ir direccionado en buscar certezas más que verdades absolutas, para no caer en la negación de que la lengua, como forma, manifestación y expresión de la cultura, no se renueva, ni reinventa o transforma con su uso.
La jerga como la acción de la cultura popular de hacer evolucionar una lengua y construir nuevos universos de sentido, ha sido por muchos años ensombrecida y negada. Dependiendo del lugar y de quienes la emplean, es objeto de estudio o simplemente es satanizada. En el caso del idioma español (castellano) pareciera recaer una desgracia, una clase de colonialismo que advierte y señala qué es y no aceptado dentro de los códigos comunicativos. Sin embargo, se ha demostrado, más por la práctica y el intercambio cotidiano del acto comunicativo que por los estudiosos de la etimología, la imposibilidad de dictaminar en clave de qué hablar, pues una “real academia” jamás podrá prohibir a un grupo de personas de algún paraje recóndito del planeta el uso de una palabra o la producción de un sonido.
En El Salvador, mediando los años 50’s del siglo XIX, un militar, el general Francisco Malespín, comienza a difundir una especie de código comunicativo conocido con su apellido. Aunque su difusión no tuvo mayores repercusiones más allá de las campañas militares, aún se conservan algunas palabras y sonidos como parte de la jerga de varios países centroamericanos. Al igual que con México, este país es heredero de una rica tradición indígena que les legó el náhuatl como lengua autóctona y del cual se desprenden otros grupos de pequeños dialectos presentes hasta ahora en el lenguaje cotidiano. Como ha sucedido con el argot en otros lugares, el salvadoreño señala y denigra de la expresión vernácula de su lengua, entre otras razones, porque las pandillas que son responsables de una parte de la alta conflictividad social han entendido que la “lengua que sí se habla”, su espacio, su producción de significado, es también un campo de batalla y en la mayoría de los casos la vida se pierde por no comprender el mensaje.
A continuación, algunas expresiones de la jerga en El Salvador:
A calzón quitado: hablar con franqueza
Achis: falta de interés
A cucucho: llevar a alguien sobre los hombros
A disgusto / Acalenturado: estar enojado, padecer dolor o decaimiento
A gatas: caminar en cuatro patas
A güevo: expresión afirmativa que significa estar de acuerdo o que se asiente con alguien
Agüevado(a): que tiene la moral baja o está avergonzada
Amansalocos: bolillo o bastón de la policía
Arrimado(a): que vive de cuenta de otro(a)s y no hace nada
Atajar: atrapar algo o alguien
Baboso(a): que es torpe o sospechoso(a)
Baldoniar: llamar la atención, regañar a alguien
Bajar: mentir o engañar de forma cínica
Bamba: moneda antigua
Bayunco: que hace bromas salidas de tono, charlatán
Birria: cerveza
Birriondo: joven alocado y novio
Bisbiringo: que es inquieto o hiperactivo
Blanquillo: huevo de gallina
Bolado: desconoce, elude algo
Bolo: ebrio
Bochinchudo(a): busca problemas o pleitos, persona de mala mirada
Bonche: problema o altercado
Bola: dólar
Bombear: robar o apropiarse de algo ajeno
Buzo: atento o pendiente a cualquier situación
Cachete: mejilla
Cachimbon: que procede de buena forma o que sabe hacer muy bien las cosas
Cachudo: satanás
Camote: cuando un hombre tiene una erección
Carigüe: guiso de carne
Casaca: mentiras o farsas
Caliche: jerga
Cerote: palabra despectiva para decir tonto, excremento
Chapín: persona originaria de Guatemala
Cipote: niño o de apariencia juvenil
Chabacán: persona de malas costumbres
Chambón: que quedó mal hecho, que hace o trabaja a medias
Cheta: escupitajo
Chero: amigo
Cherche: pálido o de piel muy blanca
Chicha: bebida embriagante de origen nativo
Chiche: senos femeninos
Chicholes: caricias
Chismoso: entrometido o impertinente
Chivo: bueno o bonito
Chojoles: fríjoles
Cholco: que es mueco o no tiene algunos dientes
Chotiar: dar un paseo, salir de fiesta
Chucho: perro, persona tacaña, palabra que se le dice a alguien indeseable para alejarle
Chulunco: ropa corta usada por una mujer
Chungiar: burlarse o mofarse de algo o alguien
Chumpe: pavo
Chunche: objeto o cosa de dudosa procedencia
Chuña: persona que no usa zapatos o anda descalza
Coishco: coscorrón
Cuche: tipo de cerdo nativo o guanaco
Colín: machete
Cuca: órgano sexual femenino
Cuetiar: acción de disparar a algo o alguien
Culio: alguien con temor o miedo
Cuma: hoz
Cunetear: quedarse dormido al estar borracho
Curso: daño de estómago leve
Cucurucho: sombrero grande y de material delgado
Deadebis: que es de verdad o cierto
Dendioy: que sucedió hace muy poco tiempo
De choto: que algo es gratis
Dedo: espía o soplón
Dianches: ¡diablos! ¡No sé qué diablos voy a hacer!
Démosle: ponerse manos a la obra
Échate la manta: estar alerta o poner cuidado
Endamarse: acompañarse
Enchibolar: equivocarse
Embrocar: dar vuelta a una situación
Empinar: beber generalmente alcohol o cerveza
Enculado(a): que está muy enamorado(a)
Está perro: que algo es difícil de lograr o alcanzar
Falopear: fumarse un cigarrillo alucinógeno
Farolazo: dar un golpe con algún objeto
Federico: que una persona es fea
Fierro: órgano sexual masculino
Finuchis: tortilla de maíz rellena de queso por dentro
Fisiquear: salir a algún lugar solo o acompañado
Fogaz: caluroso o insolado
Foguial: espacio, lugar o situación cómoda o confortable
Fondiar: dormir profundamente
Fulear: llenar hasta el tope el tanque de combustible del auto
Furulo: persona de buenas ideas
Feria: centro de atracciones
Gañán: oportunista o vividor
Guaron: licor barato o de mala procedencia
Guarura: escolta o guardaespaldas
Guayaba: mentira o embuste
Guaypitos: trapos viejos
Güeso: empleo o trabajo
Haceme barra: estar o acompañar a alguien
Hacerse el gato bravo: apropiarse de algo ajeno
Hechar verga: trabajar
Hijuelule: expresión de asombro
Hocico: boca
Hoy es cuando chile verde: ¡Es el momento de actuar!
Hueco: persona engreída o presumida
Huesuda: muerte
Huiso: niño
Idiay: exclamación ¿qué sucede?
Iguanear: irse o abandonar el trabajo sin explicación
Íjole: expresión de sorpresa o disgusto
Incachable: que es inútil
Invion: envión, tomar impulso
Irse de culumbrón: sorprenderse de algo o alguien
Ispiar: espiar, observar cuidadosamente
Ite: expresión ¡Vete!
Izalqueño: brujo o hechicero
Jaiba: órgano sexual femenino
Jalar el aire: llamar la atención, regañar o sermonear
Jincho: persona apenada o con poca confianza de algo
Jodógues: “perros calientes", pan con una salchicha al medio
Juelmaiz: expresión vulgar “hijo de puta”
Julia / Jura: policía
Jumanji: que algo es estúpido
Lambido: que no tiene dinero o recursos económicos
La metiste: que algo se hizo bien o muy bien
Lana: dinero
Leño: órgano sexual masculino
Lépero: vulgar u ordinario
Lersi: ladrón
Lips: club nocturno
Liso: persona mal educada
Luzaso: idea genial que ocurre de repente
¡Ma!: expresión que significa ¡Toma!
Macanudo: que algo es excelente
Macho sin dueño: que no sigue órdenes o hace lo que se le da la gana
Macizo: expresión que significa jefe
Maiceado: palabra que significa alimentado
Mazo: Revólver o pistola
Mojar la hilacha: tener relaciones sexuales
Mojarra: persona que es inmigrante
Momoroco: inútil, torpe
Morder el leño: recibir una derrota por quien se pensaba era débil
Nachas: nalgas o posaderas
Naco: que se queja mucho
Napiras: glúteos o nalgas
Nasty: que la apariencia de una persona no es buena
Nomasito: que un lugar o cosa está cerca
Nombe: negación o rechazo de algo que se afirma
Nonis: que es impar
Nuayo: no se encuentra algo
Ñánaras: tener nerviosismo
Ñeque: que algo es de gran relevancia
Omg: ¡oh my god!
Once de luna: fase de la luna para sembrar o engendrar según creencias
Otranviki: expresión abreviada de “otra vez”
Pisto: dinero
Pasearse: arruinar o deshacer lo que otro ha hecho bien
Paja: mentira o locura
Papusa: órgano sexual femenino
Para ayer: que se debe hacer de forma inmediata
Peguémole: irse o trasladarse de lugar o hacer un cambio
Penquiar: golpear
Pisar: tener relaciones sexuales
Polarizadas: cerveza en botella
Ranear: cansarse de hacer algo
Raliar: hablar mal de alguien, criticarle
Salvequear: chantajear
Ser dedo: que acusa a alguien
Shuco: comida típica con fríjoles y chile
Se la pica: que alguien es presumido
Spider: orinar
Taleguiar: golpear, pegar
Trompudo: expresión que significa enojo o molestia
'Ta Vergón: expresión que significa que se hizo algo bien o que algo es complicado
Tirisia: mal humor
Utualito: hacer algo en el momento indicado
Vivián: que vive de otras personas
Vendaje: algo que se recibe adicional a la consecución de algo
Virgo(a): que es muy vulgar o soez
Ya está para el tigre: que está cerca de la muerte
¡Ya comió zompopos!: expresión para referirse a un joven de voz ronca o fuerte
Yina: sandalias de uso común
Yuca: que una situación es difícil
Zumba: estar borracho o ebrio
Zarzeta: persona necia o terca
Jerga en México
Sonoridades y significantes tienen mayor relevancia cuando se toman en consideración cuestiones espaciotemporales. “Para la muestra un botón”, anuncia el adagio popular, y no es para menos, ya que al observar y considerar el sincretismo y la condensación de voces de un país como México, con aproximadamente 123 millones de personas (el 25% de la población de habla hispana del mundo), y con un pasado prehispánico cuya fisionomía actual se refleja en la multiplicidad léxica contenida en más de 70 grupos lingüísticos de origen nativo, como bien lo estudia David López Cardeña en su texto Etnología, sería innegable y hasta ingenuo desconocer que la jerga podría ser igual o más diversa que las corporalidades y los elementos étnicos de su sociedad. A continuación, algunas expresiones de la jerga en México…
Las capacidades desarrolladas por el ser humano para observar sucesos, imaginarlos y recrear aquellos negados a la mirada, han permitido la invención de las palabras, posibilitando el nombramiento de los hechos u objetos, y construyendo universos colectivos de sentido para la comunicación, con lo que las cosas dejan de “carecer de nombre y para mencionarlas ya no hay que señalarlas con el dedo”, como en el mito fundacional “macondiano” del libro Cien años de soledad. Para disgusto de quienes ven en el lenguaje un conjunto de normas precisas infranqueables, los mismos que consideran con desdén a aquellos que no las asumen como propias y que, además, niegan y ensombrecen una forma particular de éste, la jerga “la lengua que sí se habla”, ha perdurado y es vigente a través de su uso habitual. El poco espacio que ha tenido en la memoria escrita y, en algunos casos, la tergiversación deliberada de ésta no ha obstaculizado su longevidad, más bien prueba que la supervivencia del “slang” está encarnada en la oralidad de las culturas y en el intercambio cotidiano del acto comunicativo: recepción y emisión de mensajes.
Como lengua popular, la jerga tiene un origen diverso con abundantes locuciones y sonoridades. Cada persona que habla y pronuncia algo imprime un estilo y una forma propia que, en algunos casos, comparte con pequeños grupos. Se puede reconocer a las personas no sólo por las palabras que emplean para comunicarse, sino por aquellas que en su caso particular tienen un sentido y una connotación definida. Pueden existir tantos significantes como hablantes de un mismo código. Pero para que recepción y emisión de un mensaje cumplan su principal objetivo como puente entre las mentalidades humanas, pareciera existir una especie de orden subyacente o una tras escena comunicativa, una serie de acuerdos tácitos que median la reciprocidad de sentidos, que permiten entendimiento, posibilitan el intercambio de ideas y generan construcción colectiva de imaginarios. “Son las malas palabras, único lenguaje vivo en un mundo de vocablos anémicos. La poesía al alcance de todos”, subrayó alguna vez el escritor Octavio Paz. Si se suscribe lo dicho por el prosista mexicano, habrá razones de sobra que así lo sustentan, entre ellas, que lo vernáculo invita y estimula de forma incesante el acto creativo de nuevas expresiones, o resignifica y hace mutar las ya existentes. Podría ser una de ellas, porque en cambio “las buenas formas” y el apego a las ideas que las sustentan, impiden la espontaneidad creativa de las experiencias continuas.
Sonoridades y significantes tienen mayor relevancia cuando se toman en consideración cuestiones espaciotemporales. “Para la muestra un botón”, anuncia el adagio popular, y no es para menos, ya que al observar y considerar el sincretismo y la condensación de voces de un país como México, con aproximadamente 123 millones de personas (el 25% de la población de habla hispana del mundo), y con un pasado prehispánico cuya fisionomía actual se refleja en la multiplicidad léxica contenida en más de 70 grupos lingüísticos de origen nativo, como bien lo estudia David López Cardeña en su texto Etnología, sería innegable y hasta ingenuo desconocer que la jerga podría ser igual o más diversa que las corporalidades y los elementos étnicos de su sociedad.
Tanto para mexicanos como para quienes observan desde afuera, reconocer y valorar la diversidad léxica expresada en la jerga puede tender puentes en el relacionamiento social y construir una sociedad más cohesionada. El encasillamiento y estancamiento institucional y normativo del que es preso el lenguaje a través de las “academias”, sólo demuestra incapacidad por comprender la esencia del mismo como voz o manifestación sonora del universo humano: múltiple, plural, producto de un contexto e hijo de un tiempo. “Todas las lenguas tienen la misma potencialidad y, por tanto, que se usen en unos contextos o en otros depende de motivos ajenos a ellas mismas. No busquéis en la naturaleza de las lenguas lo que no es más que fruto de su uso”. Esta sentencia de la profesora y lingüista Mamen Horno plantea lo que es el “deber ser” de la lengua, esto es, el que cumpla una función mágica: comunicar los universos de sentido de más de 7.000 millones de seres humanos.
A continuación, algunas expresiones de la jerga en México:
Aguas frescas: jugo o refresco de fruta o alguna planta
Agujetas: cordones
Al albur: que habla en doble sentido
Alivianar: mejorar
A patín: ir a pie
A peso: que es barato o económico
Apixcahuarse o apishcahuarse: cuando la ropa se pone enmohecida por la humedad
Arrecholar: arrinconarse, quedarse en casa, encerrarse en la habitación
Azorrillarse: asustarse
Balín: que es de mala calidad o chiviado
Banqueta: acera
Beberecua: trago o bebida
Bicla: bicicleta
Bomberazo: cosa que surge de improviso y debe hacerse de manera urgente
Bonche: cantidad enorme
Botarse la canica: que se enloqueció
Bote: cárcel, prisión
Buen lejos: que observa muy bien de lejos
Buey: tonto
Cachar: atrapar, descubrir
Cachirul: engaño, fraude
Cantinflear: que habla o dice mucho sin mucho sentido
Carnal: hermano o amigo muy cercano
Carriola: coche para bebé
Catorrazo: golpe muy fuerte
Catrín: refinado o elegante
Catsup: salsa de tomate o ketchup
Chamaco(a): niño(a)
Charolas: bandeja para servir la comida
Chambear: trabajar
Chavo(a): chico(a), niño(a)
Checar: comprobar, revisar algo
Chela: cerveza
Chido: que es muy bueno
Chilango(a): persona originaria de la Ciudad de México
Chingada: expresión que indica sorpresa o protesta
Chingar: hostigar, molestar, pero también sostener relaciones sexuales
Chingón, chingona: que es muy bueno en algo
Chipocludo: que tiene muchas capacidades o es bueno en lo que hace
Chincual: fiesta, encuentro o parranda
Colonia: barrio o barriada
Cooperacha o coperacha: hacer colecta de dinero en una fiesta, para comprar algo, generalmente licor
Cuate: amigo
De a grapa: que es gratis
École: expresión para quien acierta o tiene la razón
Elote: maíz
Enmuinarse: enojarse o enfadarse
Escuintle: expresión despectiva para referirse a alguien, pobretón, despreciable o inútil
Esponjar: enojarse, molestarse
Fresa: pijo o yupi
Garigolear: adornar algo de forma excesiva
Guarura: persona que presta seguridad, vigilante
Güero(a), güerito(a): persona blanca, rubia o que es acomodada
Guandajón: descuidado, desaseado, holgazán, dejado
Huesear: de empleos mal pagos, vender el trabajo por menos de lo que vale
Íjole: expresión para evidenciar sorpresa o asombro
Jaino: pretendiente, novio o enamorado
Jefe(a): papá o mamá
Jitomate: tomate
Jocho: perro caliente
Lana: dinero
La neta: expresión de incredulidad, pero también de que algo es lo máximo o lo mejor
La regaste: expresión para decir la embarraste, te equivocaste
Locochón: peculiar, atrevido, que es fuera de lo común, amigo o güey
Malacopa: persona que se enoja cuanto toma licor
Menso(a): tonto(a), estúpido(a)
Me enchilé: me enojé, me molesté, también puede decirse por comer mucho chile
Me late: me provoca, me suena, también expresión para expresar intuición
Merequetengue: parranda o fiesta, problema o algarabía
Morro(a): novio(a), chico(a)
Nel: que es no rotundo
Naranjas: expresión para decir no
No mames: expresión para decir no jodas o no tomes a otro por tonto(a)
Órale: expresión de acuerdo, sorpresa o ruego
¡Qué onda!: expresión de múltiple uso, puede ser saludo o pregunta, ¿qué sucede?, ¿cómo estás?
¿Qué traes?: expresión para decir ¿qué te pasa?
Quihubo o quihúbole: saludo que significa ¿qué hubo?
Picoso: que es picante o también picaresco
Pinche: despreciable, insignificante, de mala calidad o bajo costo
Popote: pitillo o pajita para sorber de una botella
Prepa: colegio, secundaria
Prietita: forma de llamar al amor, amorcito
Reventón: fiesta, farra, juerga
Rola: canción
Rollero: que habla más de lo que es y hace poco
Sacatón: que es temeroso o se acobarda
Tendejón: tienda
Teporocho: alcohólico o que se la pasa tomando
Teto: persona estúpida o tonta
Troca: camioneta
Vaquetón: que le da pereza hacer algo, que es holgazán
Varos: pesos
Vocho: automóvil icónico de marca Volkswagen
Jerga en Honduras
Jerga hondureña, hondureñismo, modismos y regionalismos en Honduras, argot popular… Son los términos que se usan para reconocer una gran variedad de palabras y el sinfín de usos que ellas tienen en los entornos más vívidos y cotidianos de la vida hondureña. Se hablan en las calles de las ciudades y en las regiones rurales. Se hablan en las reuniones festivas y en los hogares. Incluso, algunas de ellas, hacen parte del lenguaje institucional y de ambientes académicos y profesionales, ya que, aunque se distancien de la lengua castellana pura, se cultivan como productos propios del lugar donde se crean y adquieren un significado con el que todos y todas se sienten identificadas. Por su cercanía, su familiaridad, su utilidad y sus formas creativas, muchas de las palabras que componen la inacabable jerga en Honduras ahora hacen parte de la Academia Hondureña de la Lengua, y no entran en disputa con la Real Academia Española, siendo aceptadas y reconocidas en ambas instituciones. A continuación, algunas expresiones de la jerga en Honduras…
Jerga hondureña, hondureñismo, modismos y regionalismos en Honduras, argot popular… Son los términos que se usan para reconocer una gran variedad de palabras y el sinfín de usos que ellas tienen en los entornos más vívidos y cotidianos de la vida hondureña. Se hablan en las calles de las ciudades y en las regiones rurales. Se hablan en las reuniones festivas y en los hogares. Incluso, algunas de ellas, hacen parte del lenguaje institucional y de ambientes académicos y profesionales, ya que, aunque se distancien de la lengua castellana pura, se cultivan como productos propios del lugar donde se crean y adquieren un significado con el que todos y todas se sienten identificadas. Por su cercanía, su familiaridad, su utilidad y sus formas creativas, muchas de las palabras que componen la inacabable jerga en Honduras ahora hacen parte de la Academia Hondureña de la Lengua, y no entran en disputa con la Real Academia Española, siendo aceptadas y reconocidas en ambas instituciones.
Los países hispanohablantes de América y Europa comparten la lengua como relato de una historia en común, con transformados matices y tonalidades en diferentes épocas. La variedad de dialectos del español se vinculan entre sí en una comprensión universal que llena de contenido a sus entornos de nombramientos y significados, y al mismo tiempo introduce evidentes expresiones de diversidad y singularidad, las cuales responden a la riqueza cultural, a la conciliación entre el pasado y el presente, una impregnación de sus geografías, y una lectura de vida propia en su territorio. Nombrar los entornos es una manera de comprenderlos, y al desarrollar con creatividad y cercanía dichos nombramientos, también abundan un sinnúmero de percepciones y de maneras de comprender nuestras realidades.
La naturaleza cambiante de las lenguas como característica universal, permite que los recursos que usamos para comunicarnos estén siempre familiarizados con nuestras expectativas y las situaciones de espontaneidad que diariamente se nos presentan. La cotidianidad, por ende, no es un discurso sino una realidad. Y son realidades distintas porque cada persona y cada colectivo responden a historias personales y sociales diferentes, y asumen su lugar en el mundo desde sus perspectivas. Los y las habitantes de este país centroamericano tienen como idioma oficial el castellano debido a un pasado colonial en común con América Latina, sin embargo, la presencia de la palabra amerindia está presente en su dialecto, así como la influencia de sus países vecinos, con los cuales guarda muchas similitudes. El castellano impregnó hondamente la cultura latinoamericana y adicionalmente tuvo un punto de partida y desarrollo para la creación de oxigenados dialectos, luego de haber sido en un momento histórico una imposición traída del extranjero. Pertenece ahora a quienes le recrean y se apropian de él. Por ello, el lenguaje de la calle y su carácter popular cobran suma importancia, ya que son las personas y no las reglas las que deciden su uso. Reconocerlo es reconocer que quienes movilizan la comunicación en una sociedad son las personas que la construyen en sus ambientes más informales, con espontaneidad y genuinidad, con pragmatismo y fuerza en afirmación, con la expresividad de sus identidades.
A continuación, algunas expresiones de la jerga en Honduras:
A huevo: algo que es cierto
A medio palo: dejar las cosas a medio palo quiere decir dejar las cosas incompletas
A papo: estar sorprendido(a)
A tucún: beber algo rápidamente
Agarrar pata: tomar como hábito constante tomar bebidas alcohólicas
Aguacatón(a): tonto(a)
Alero: coloquial manera de nombrar a los(as) amigos(as) más cercanos(as)
Aletas: axilas
Amachinarse: irse a vivir junto con la pareja, así no haya matrimonio legal
Amuseparse: sentirse triste
Anantes: afortunadamente, con suerte
Animala: adjetivo para algo muy grande
Anticuco: algo pasado de moda
Apajuilado(a): persona conflictuada, desanimada
Apearse: bajarse de un lugar
Avanzar: capacidad de generar sorpresa
Atortujarse: estar confundido(a)
Azorrar: generar temor a alguien
Bagre: pez de río; persona aguda del pensamiento, astuta
Balín: tonto(a)
Bañar: regañar, hacer un llamado de atención
Barajar: explicar de manera más detallada una situación poco clara
Barzón: persona vaga que no se esmera por lo propio y desea vivir a cuestas de otros y otras
Bebesaurios(as): los hijos e hijas de los políticos corruptos y que se mantienen en el poder
Bichín: persona con mala dentadura o carente de ella
Birria: cerveza
Bocho: imprudencia, comentario fuera de lugar e inoportuno
Bolo(a): borracho(a)
Bolulo: pan
Botado: barato, económico
Brisa: viento que tiene un leve rocío
Caballada: acción o situación tonta, inútil o sin propósito
Cachar: descubrir a alguien
Cachimbo: expresión para denotar gran cantidad de algo
Caer en vaca: planear premeditadamente y enfrentar en grupo a una misma persona
Caite: calzado descubierto, sandalia
Cambalache: favor
Cancheo: experticia, experiencia
Carne de lora: persona avara
Casaca: mentira, información falsa
Casamiento: plato culinario que lleva la mezcla de arroz con fríjol
Catracho: coloquial manera de nombrar a los y las hondureñas
Chabacán(a): persona que se toma todas las situaciones a la ligera; bromista
Chacho(a): hermano(a) gemelo(a)
Chamba: trabajo, empleo
Charolas: ojos
Chasta: algo hecho de manera muy mediocre
Chele: persona rubia de ojos claros
Cheque: afirmación para decir que todo está bien, que todo está okey
Chihuines: infantes
Chinchinear: acariciar, consentir a alguien
Chonguengue: Celebración, fiesta
Chucho: perro, can
Chunche: palabra sin significado específico para referirse a un objeto del que se ha olvidado el nombre
Chuña: caminar descalzo(a)
Churuncuyo: una cosa de mala calidad
Cipote(a): niño(a)
Contumerioso(a): persona caprichosa
Culey: palabra derivada del anglicismo “cool aid”, el cual es un refresco que se prepara con un polvo sintético
Cutear: vomitar
Empleitar: buscar y generar problemas
Estar coyote: estar alerta
Estar hasta el cheque: tener muchas deudas
Dar el palo: dar fin a una relación amorosa
Desguavilado: desordenado, desarreglado
Desmangado(a): hacer algo desmangado es hacerlo a toda velocidad
Echar cuento: emplear palabrería para seducir
Echar humo: dormirse
Engavillarse: juntarse con el grupo de amigos(as) para pasar un rato agradable
Estar de miedo: que algo está muy bueno
Estar hule: no tener dinero
Estar liso: estar sin dinero
Farusca: hacer trampa
Ficha: personaje reconocido por tener mala reputación y fama
Fridera: sartén
Gurgurutear: murmurar
Hacer chepia: hacer trampa
Hechar riata: trabajar fuertemente
Jarana: deuda
Juquencia: tener mal olor
La mera riata: máximo referente de poder
Lambiscón(a): persona aduladora
Llegarle: gustarle a alguien
Macanada: golpiza fuerte
Macizo: adjetivo para describir algo de mucho agrado, que gusta mucho
Malearse: enfadarse, enojarse
Mamado: persona musculosa
Maritates: pertenencias
Mínimo: banano
Moyola: cabeza
Morro(a): persona inteligente, brillante
Mudada: conjunto de ropa
Neneco(a): débil
Patachucho: quien no gusta mucho de estar encerrado(a) en casa y disfruta más salir
Panga: lancha
Papada: situación, asunto
Peinar: robar
Pelona: la muerte
Penco(a): persona descortés y maleducado
Petatearse: morirse
Pincelear: caminar largas distancias
Pijinear: salir de rumba
Pisto: plata, dinero
Purgador(a): quien comete muchas imprudencias
Raite: aventón, viaje gratuito
Quemar la pata: ser infiel a la pareja sentimental
Salir de juida: salir corriendo
Sapo(a): persona chismosa, que habla de más, haciendo un símil con la gran boca del animal
Ser agua de masa: ser una persona cobarde
Ser torcido: tener mala suerte
Tegus: apócope para referirse a la capital de Honduras, Tegucigalpa
Tostones: plátano verde o maduro freído, en tajadas y aplastado; en otros países de Latinoamérica se conoce como patacón
Tracatear: darle muchas vueltas a un problema o hablar mucho sobre él
Tunante: hombre que sale con muchas mujeres
Yuca: algo complicado, difícil
Jerga en Paraguay
Uno de los países donde las lenguas indígenas y amerindias tienen igual de importancia a la lengua castellana en el ámbito oficial, público y por supuesto, coloquial, es Paraguay. Por lo tanto, una gran parte de su población no sólo está permeada por la influencia de dichas lenguas indígenas, sino que le hablan con fluidez, tanto o más que el español. El guaraní es declarada como lengua oficial en el territorio paraguayo, lo cual envía un mensaje de reconocimiento al panorama de la diversidad étnica y cultural en el país. Y aunque ambos idiomas tengan una estructura íntegra en su gramática, léxico y desarrollo, hay una inevitable fusión entre ellas generada en el ámbito público y social que ha dado pie a nutridos dialectos y creativas formas de comunicación coloquial. El jopará, o yopará, es el dialecto de origen popular en donde se mezclan la lengua castellana y el guaraní como parte del habla común y cotidiana. A continuación, algunas expresiones de la jerga en Paraguay…
Uno de los países donde las lenguas indígenas y amerindias tienen igual de importancia a la lengua castellana en el ámbito oficial, público y por supuesto, coloquial, es Paraguay. Por lo tanto, una gran parte de su población no sólo está permeada por la influencia de dichas lenguas indígenas, sino que le hablan con fluidez, tanto o más que el español. El guaraní es declarada como lengua oficial en el territorio paraguayo, lo cual envía un mensaje de reconocimiento al panorama de la diversidad étnica y cultural en el país. Y aunque ambos idiomas tengan una estructura íntegra en su gramática, léxico y desarrollo, hay una inevitable fusión entre ellas generada en el ámbito público y social que ha dado pie a nutridos dialectos y creativas formas de comunicación coloquial. El jopará, o yopará, es el dialecto de origen popular en donde se mezclan la lengua castellana y el guaraní como parte del habla común y cotidiana.
Asimismo, y debido a la proximidad geográfica, el portugués ha tenido presencia en las zonas limítrofes entre Paraguay y Brasil, dando lugar al portuñol. La vigencia de ambos dialectos demuestra la hermandad de pueblos que han sido históricamente cercanos y no logran separar su hibridez cultural por los límites políticos. Son las personas quienes hilan diariamente los vínculos que construyen la socialización, y crean sus propias realidades. Deciden cuáles son las palabras que les son cercanas y reflejan realmente sus significados, moldeando y movilizando la pureza de las lenguas hacia una impredecible e ilimitada creatividad. Debido a las más recientes y aún evidentes migraciones en el interior del continente, la lengua quechua, originaria del occidente de América Latina, y vinculada a los paisajes andinos, y el lunfardo, dialecto oriundo del Río de La Plata, también tienen un punto de desarrollo en la lingüística cotidiana paraguaya, aportando transculturación y diversidad en las historias de cada persona que le habita. Adicionalmente a la ya sólida y al mismo tiempo maleable amalgama de memorias vivas, expresadas entre otras, en la oralidad, también se añade la presencia de colonias menonitas de origen principalmente alemán, canadiense y estadounidense, establecidas en la región de El Chaco, generando mucha cercanía con las comunidades indígenas, y con ello una inexorable relación de sus lenguajes, que más que palabras, son significantes que ponen en común diversas lecturas de los entornos.
Así las cosas, vemos cómo en Paraguay habitan y se reconocen entre sí visiones de mundo, visiones de la realidad. La oralidad la nombran a través del uso cotidiano de la lengua, creando puntos de encuentro para la socialización y el diálogo de saberes. Hay una selección espontánea en un universo inacabable de palabras, en donde las diversidades identifican los significados más enraizados y cercanos, y las posibilidades de sus lenguas y dialectos se expanden en la medida que también lo hacen sus cotidianidades.
A continuación, algunas expresiones de la Jerga en Paraguay:
Acarasy: vocablo guaraní que refiere al malestar después de ingerir mucho alcohol, resaca
Andar por la cabeza: hacer lo que se quiere sin restricciones
Añaracó: expresión para denotar disgusto
Argel: algo desagradable
Arribada: colina
Atorrante: persona tosca, no simpática
Bilome: lapicero, esfero
Bolaterapia: cosas falsas, mentiras
Boletear: decir mentiras
Boli: concerniente a Bolivia, que viene de este país
Bolonqui: escándalo, lío
Brazuca: concerniente a Brasil, que viene de este país
Candadear: cerrar algo con candado
Carpir: retirar la maleza, cortar el rastrojo
Chamburreado: mezcla de muchas cosas
Chapiones: zapatos deportivos, tenis
Chipa: pan hecho con almidón de mandioca
Chiripiorca: estado nervioso que causa shock
Choclo: maíz
Chuchi: aspecto y comportamiento refinado; asociado a veces de forma despectiva con personas con alto poder adquisitivo
Chuchurí: algo lujoso y elegante
Clandé: apócope usada coloquialmente como adjetivación de clandestino(a)
¡Clavado!: interjección para expresar afirmación, acuerdo
Clavo: deuda impagable
Copiatini: notas que se hacen y portan de manera clandestina y prohibida como una ayuda en un examen académico
Curepi: concerniente al país de Argentina, proveniente de este país
Dar lata: fastidiar; hablar más de la cuenta
Descuerear: exigir mucho a alguien en la actividad física
De balde: algo inútil, que no sirve para nada
Enquilombar: generar inconvenientes, hacer las cosas más difíciles
Estancia: vivienda rural
Estar caliente: estar enojado(a), iracundo(a)
Estar clavado: ser engañado(a)
Estar hasta el copete: estar harto(a)
Fato: negocios de origen ilegal
Flor de: expresión usada para aumentar la magnitud de un adjetivo o sustantivo
Frutilla: fresa
Gil: tonto(a)
Guaraca: forma coloquial de decir guaraní, refiriéndose en este caso a la moneda oficial de Paraguay
Guarará: escándalo
Gua’u: algo falso, de mentira
Guita: plata, dinero
Greifú: naranja pomelo
Hacerse el (la) ñembo(a): hacerse el (la) tonto(a)
Halarse: alegrarse por alguna razón
Imbancable: adjetivo usado para las personas o situaciones insoportables
Jopará: dialecto compuesto por la lengua castellana y la lengua nativa guaraní
Karapé: reunión, círculo de amigos y amigas que se reúnen para festejar, usualmente con bebidas alcohólicas
Kirito: ¡Jesucristo!; interjección para expresar emociones de asombro
Kurivika: pedazo, fragmento
Laburar: trabajar
Lelu: teléfono móvil
Macana: algo falso o equivocado; interjección para expresar dificultad o agobio
Mamón: papaya
Mataburro: diccionario
Mate: bebida popular preparada como una infusión de hojas de yerba mate, la cual es originaria del ecosistema del río Paraná; cabeza
Matungo: persona con estatura bajita
Mau: falso
Meno: apócope usado para referirse a los(as) menonitas, siendo esta una colonia con fuertes creencias y doctrinas religiosas de orden protestante formada por extranjeros europeos y norteamericanos, que por años ha poblado la región de El Chaco y conservan prácticas asociativas, campesinas y agropecuarias
Mitakuera: vocablo guaraní para referirse a infante, niño(a)
Nafta: combustible
Novillear: cortejar, coquetear
Ñembo: algo falso
Ñoño: cerveza de botella grande
Pago al taca taca: pago de contado
Pancho: perro caliente
Pandorga: cometa
Patota: grupo de personas que generan disturbios y a veces incomodidades en espacios públicos
Pelotudo(a): tonto(a), torpe
Pendex: persona joven; a veces es usado de manera despectiva para denotar inmadurez en el carácter
Perros: término informal que se usa en espacios coloquiales y de mucha confianza para nombrar el grupo de amigos(as) cercanos(as)
Pichado: persona fastidiada o inconforme por alguna situación en particular
Pichicho: perro
Pirá piré: expresión de origen guaraní que significa dinero, plata
Pirulos: años, edad
Polibandi: policía corrupto
Pororó: crispeta, palomita de maíz
Poroto: fríjol
Portuñol: dialecto que se habla en Paraguay, principalmente en la zona limítrofe con Brasil, en el cual se mezclan el español y el portugués
Purete: adjetivación para algo muy bueno, algo de muy buena calidad
Rajar: despedir de un puesto de trabajo
Radio so’o: chismes
Rasca: adjetivo para denotar una persona u objeto de mala calidad, procedencia o reputación
Requetear: saquear, desocupar un lugar de todas sus pertenencias
Sarambí: vocablo de origen guaraní que significa caos, lío
Soko: pelea que usualmente se va a los golpes
Tachero(a): taxista
Tajashí: vocablo de origen guaraní que significa policía, soldado
Tatacho(a): persona ebria
Tavy: expresión despectiva para decir a otro(a) que es ignorante en un tema
Tunear: cambiar y transformar algo para ponerlo más elegante, añadiendo accesorios y adornos
Vai vai: expresión que se utiliza cuando una situación no va como se esperaba
Vairo: que tiene una presentación poco agradable
Valle: persona que tiene un comportamiento poco educado y con pocos modales
Verdad: andén, acera
Yacaré: amante clandestino
Yuyal: maleza
Zapallo: calabaza
Jerga en Guatemala
Cuando se escuchan y leen las palabras de Jerga en Guatemala, es inevitable emprender un viaje imaginario por los rincones y paisajes de este país centroamericano. Con una imposición histórica del español, que posteriormente se instaló en el uso consuetudinario y costumbrista de la lengua, más la permanencia y mantenimiento de una gran variedad de lenguas prehispánicas, ha emanado con fluidez y con una naturaleza cambiante un español en Guatemala particular y específico, adscrito a su perspectiva de la realidad y a la descripción de sus cotidianidades. Esto se presenta tanto en el discurso oral de carácter formal e institucional, así como en el informal y popular, dándole fuerza a la creatividad de los instantes que tejen un relato cotidiano, unas rutinas de lo callejero, un caminar de los días. A continuación, algunas expresiones de la jerga en Guatemala…
Cuando se escuchan y leen las palabras de Jerga en Guatemala, es inevitable emprender un viaje imaginario por los rincones y paisajes de este país centroamericano. Con una imposición histórica del español, que posteriormente se instaló en el uso consuetudinario y costumbrista de la lengua, más la permanencia y mantenimiento de una gran variedad de lenguas prehispánicas, ha emanado con fluidez y con una naturaleza cambiante un español en Guatemala particular y específico, adscrito a su perspectiva de la realidad y a la descripción de sus cotidianidades. Esto se presenta tanto en el discurso oral de carácter formal e institucional, así como en el informal y popular, dándole fuerza a la creatividad de los instantes que tejen un relato cotidiano, unas rutinas de lo callejero, un caminar de los días. La jerga es entonces una fuente de creación constante en donde todos y todas son partícipes sin importar su origen y lugar en la sociedad, y en donde se nombra todo lo que se construye diariamente y desde sus identidades, poniendo en palabras todo lo que entienden del mundo.
“Chapinismos” es otra manera en cómo se conoce a la jerga y argot popular guatemalteco, ya que a las personas originarias de este país centroamericano se les conoce como chapines. Son palabras que en su gran mayoría guardan una estrecha relación con su influencia indígena, tanto en su significado, como en su gramática, pronunciación y acento. Adicionalmente, dicho lenguaje coloquial ha sido fuertemente atraído y persuadido por el preeminente ascendente de la cultura mexicana. El país vecino no sólo comparte límites geográficos, lo cual se traduce en integraciones socio culturales, y por ende vocablos que las enuncian, sino también ancestralidades prehispánicas y asentamientos en común. Ello hace que inexorablemente se difundan códigos de comunicación hacia ambos países, enriqueciéndose en ambas direcciones y manteniendo vigentes y permanentes en el tiempo unos lazos históricos y culturales que la colonialidad no ha podido romper.
A continuación, algunas expresiones de la jerga en Guatemala:
¡Aguas!: interjección para pedir a alguien que ponga atención
Amishado(a): persona avergonzada; también se le dice chiveado(a)
Arralado(a): asustado(a)
Barranquear: actividad recreativa que consiste en caminar y aventurarse por los entornos de la ciudad de Guatemala principalmente, ya que geográfica y topográficamente está cimentada en barrancos, en donde se desarrolla una sociabilidad en torno a los ríos y senderos naturales
Burra: bus
Burrunche: protuberancia o salpullido en la piel a causa de una picadura
Cantinear: coquetear
Casaquear: enamorar a alguien
Casera(o): amante, persona con quien se tiene una relación extramarital
Cerote: amigo, compañero
Chanchullero(a): persona tramposa
Chancuaco: cigarrillo
Chapín: alguien de origen guatemalteco
Chiclero(a): vendedor(a) ambulante
Chilero: genial, algo muy bueno
Chimuelo(a): persona sin dentadura
Chingalavista: que tiene unos colores muy vibrantes y brillantes
¿Chin Chilete?: expresión usada para ofrecer algo a un grupo de personas y quien quiere tomarlo debe responder “Yo machete”
Chinique: fiesta, rumba
Chinto(a): persona necia, muy inquieta y testaruda
Chipuste: algo que causa desagrado; en algunos contextos, se refiere a una persona de poca estatura
Chirmole: persona chismosa, entrometida, que distorsiona una información y la obtiene de manera indecorosa
Chispudo: persona que es inteligente, perspicaz, que entiende las cosas rápidamente
Choco(a): persona que no tiene buena vista; también se le dice a una moneda de 25 centavos
Chompipe: persona simpática y que llama la atención a causa de ello
Chonguengue: fiesta
Chonte: agente de policía
Choya, choyudo: persona o situación que se desarrolla de una manera muy lenta
Chucho: perro; en algunas ocasiones, y hablando en un contexto de mecánica, puede significar neumático
Chulear: hacer cumplidos y dar halagos a alguien
Chulo(a): bonito(a), guapo(a)
Cicle: bicicleta
Clavero(a): persona imprudente
Clavo: problema, inconveniente
Colgarse: estar enamorado(a)
Columpiarse: abusar de la confianza de alguien
Convivio: comida que se hace con un motivo especial o en una celebración
Coperacha: una colecta realizada para ayudar a alguien
Cuenteraile: término rebuscado para referirse a una cosa de la que no se recuerda el nombre
Cuque: soldado
Cuquitos: helados caseros
Dar riata: formar pelea
Donde el diablo dejó tirada la chancleta: expresión para decir que algo está muy lejos
Echar un cuaje: tomar una siesta
Estar pal’ tigre: estar avanzado(a) en años
Estar yuca: estar difícil
Gacho: una cosa de mala calidad
Hacer tierra a alguien: interponerse entre dos personas que quieren establecer una relación
Hacer campaña: hacer un favor a alguien
¡Hijuela!: Interjección para denotar que algo salió mal o que surgió una situación que no se esperaba
Mascado(a): persona enojada, iracunda
Muchá: grupo de personas cercanas que hacen parte de los más cercanos afectos, como un grupo de amigos o amigas, familia
Nigua: persona inútil
Pajero(a): persona mentirosa
Patatush: desmayo o padecimiento que requiere observación médica
Pichel: jarra de metal
Pisto: dinero, plata
Pegue: atracción generada hacia otras personas
Pencacear: golpear muy fuerte; sinónimo de somatar
Pistajarral: gran cantidad de dinero
Ponerse a tusa: persona que está muy ebria
Pushito: diminutivo para decir “un poquito de”
Rayarse: tener suerte
Refacción: tentempié, snack, comida de porciones pequeñas que se hace entre las comidas principales
¡Qué arralón!: interjección que quiere decir “¡Qué susto!”
¿Qué onda?: saludo de manera informal
Quemar el rancho: ser infiel a la pareja sentimental
Ser pata de chucho: ser una persona que le gusta estar en la calle, que no le gusta permanecer en casa
Ser pura lata: ser malo(a)
Sho: interjección usada para llamar a alguien
Shucaque: estado de shock nervioso en el que usualmente hay desmayo debido a una emoción fuerte
Shuco: sucio
Shute: persona entrometida en asuntos que no le corresponden
Simón: afirmación, sí
Somatar: golpear, tirar algo fuertemente, caerse
Sombrerito de esquipulas: persona complicada que siempre encuentra problemas en todas las situaciones
Talishte: que tiene mucha capacidad de aguantar, de resistir; persistente
Tanates: cosas varias que se acumulan y que, aparentemente, algún día serán útiles; cachivaches
Tener galleta: ser una persona fuerte
Traido(a): novio(a), pareja sentimental
Trinque: beso
Wisa: novia
Xocomil: ventarrón fuerte
Jerga en Bolivia
Nombrar por medio de la palabra oral es una de esas formas en cómo se reconocen, y ese lenguaje es fruto de una historia, de unos movimientos humanos y una creatividad rutinaria y constante que permite cultivar lenguajes particulares y propios. Bolivia limita espacialmente con países como Argentina y Brasil, lo cual ha hecho que inexorablemente el lunfardo, dialecto rioplatense, y el portugués, respectivamente, estén presentes en el español boliviano que se habla en algunas regiones. Asimismo, y dependiendo de su lugar de asentamiento, las lenguas indígenas quechua, aimara, guaraní y chicha, por nombrar algunas, hacen parte integrante del panorama idiomático en Bolivia. A continuación, algunas expresiones de la jerga en Bolivia…
La geografía, las comunidades originarias, los movimientos locales y continentales de población, la resistencia por permanecer, la vigencia de la tradición y la historia en común con América Latina, son los principales elementos que ejercen su influencia en la construcción del español que se habla en Bolivia. Y con ello nos referimos a un universo de expresiones, acentos, tonalidades, dialectos, y jerga que toman como punto de partida la lengua castellana, y sin embargo se han construido paralelamente con aportes de muchas otras lenguas, así como con las variaciones de carácter socio cultural a las que está sujeta el español por parte de quienes habitan un territorio y establecen unas relaciones específicas con la geografía y los entornos.
Los ambientes urbanos como rurales configuran las maneras en cómo sus sociedades se relacionan entre sí y cómo también construyen sus realidades. Nombrar por medio de la palabra oral es una de esas formas en cómo se reconocen, y ese lenguaje es fruto de una historia, de unos movimientos humanos y una creatividad rutinaria y constante que permite cultivar lenguajes particulares y propios. Bolivia limita espacialmente con países como Argentina y Brasil, lo cual ha hecho que inexorablemente el lunfardo, dialecto rioplatense, y el portugués, respectivamente, estén presentes en el español boliviano que se habla en algunas regiones. Asimismo, y dependiendo de su lugar de asentamiento, las lenguas indígenas quechua, aimara, guaraní y chicha, por nombrar algunas, hacen parte integrante del panorama idiomático en Bolivia. Y es que ya sea una presencia parcial con vocablos, entonaciones y simbologías llevadas al español, o lugares en donde se hablan únicamente estas lenguas como resistencia a la colonialidad y a la desaparición de sus herencias, Bolivia es un país donde se expresa fuertemente la tradición indígena, y con ella, toda su perspectiva y cosmogonía. Esta es por supuesto expresada por códigos culturales, entre los cuales la lengua es fundamental para describir su comprensión de la realidad.
Así que tener una experiencia de inmersión en América Latina es dejarse maravillar siempre por la sorpresa y la creatividad, las cuales parten de una historia de mestizaje y amalgamas culturales. El español en Bolivia, más sus elementos tomados de lenguas limítrofes, el arraigado léxico de las lenguas indígenas y las palabras que constituyen la jerga popular, es el nombramiento de lo que les rodea y las realidades que construyen diariamente. Visitarles, reconocerles, es entrar también en ese juego de canto y cuento que teje sus relaciones interpersonales y sociales.
A continuación, algunas expresiones de la jerga en Bolivia:
Achachi: persona anciana
Acopaibao: palabra usada para persona tonta en la Bolivia amazónica
Aguaytear: espiar a alguien
Alcaviti: persona que da licencia a otros y otras para hacer cosas cuestionables; alcahueta
Amarcar: levantar
Amollar: reunir dinero, hacer una colecta
Ampe: por favor
¡Ananitay!: interjección de asombro o enternecimiento
Ahuringa: en el oriente del país, forma coloquial de decir ahorita, en un momento, ya casi
Araca: palabra usada como calificativo de algo que está muy feo
Atatau: interjección para denotar dolor
Bailongo: fiesta, reunión social
Bailunguear: mover el cuerpo, bailar
Bandera: persona chismosa, habladora
Boliche: club nocturno, discoteca
Boliviano: además de ser el gentilicio de las personas nacientes en Bolivia, se refiere coloquialmente a la moneda que circula en este país
Boludear: relajarse, no hacer nada
Bolleo: mucha gente
Brazuco: término para referirse a las personas de Brasil
Buitrear: vomitar
Caché: que tiene cierta clase o elegancia
Calancho(a): persona que está desnuda
Camba: término para referirse al boliviano o boliviana proveniente de la región de Santa Cruz, del oriente del país
Cañar: tomar bebidas embriagantes
Caserito(a): forma de dirigirse a una persona que va a comprar o vender algo, de la cual no se conoce el nombre
Cavalito: palabra para expresar que algo se acabó, no va más
Catuta: persona avara
Cero bandera: expresión para pedirle a alguien que sea discreto(a), que no cuente nada
Chacota: desorden
Chaki: malestar producido después de ingerir mucho alcohol; resaca, guayabo
Challar: asistir a las celebraciones del Carnaval en Bolivia, especialmente a los días conocidos como “Martes de Challa”
Chango, changuito: forma de llamar cariñosamente a los(a) adolescentes
Chapaco(a): lento(a)
Chapeño(a): persona del sur de Bolivia
Chiquitingo: diminutivo para pequeño, pequeñito
Chuflay: anglicismo derivado de la palabra “short fly”, nombrando una popular bebida alcohólica boliviana introducida por migrantes ingleses, preparada con Ginger Ale, limón y Sin
Chupaco(a): persona alcoholizada, ebria
Cocacho: golpe propinado en la cabeza con los nudillos
Cochala: persona nacida en Cochabamba
¡Cuisa!: interjección para tranquilizar a alguien
Elay puej: forma coloquial de decir “ahí está”
Esponjarse: asustarse
Estar camote: estar muy enamorado(a) de alguien
Flota: bus intermunicipal
Garapiña: bebida refrescante muy popular en Bolivia, hecha con la chicha, que es una bebida alcohólica a base de maíz, helado y frutas
Gargantudo(a): persona que habla mucho
Grandando: superlativo para grande, grandísimo
Guagua: tomado del quechua, significa niño o niña
Gualele: banano
Guita: dinero, plata
Gula: hamburguesa; usado en el lenguaje callejero para hacer una invitación a comer hamburguesa
Gurrumino: persona miedosa
Hacerse el del angosto: hacerse que no entiende nada, hacerse el desentendido(a)
Hacerse punta: desaparecerse
Huevada: molestia
Ir de joda: ir de fiesta
Jailón: persona con dinero
Jailongo(a): persona engreída
Jocha: desorden
Juntucha: grupo de personas, amigos(as)
Kiko: tonto
Llajua: salsa infaltable a la hora de comer, hecha a base de tomate y ají
Macana: mala suerte
Mamar: engañar
Maní: tonto(a), sonso(a)
Micha: persona avara, tacaña
Mina: mujer
Mocochinchi: durazno del cual se hace bebida refrescante muy común en Bolivia
Moral nomás: resignación
Muñeca: ascendente ganado por tener buenos contactos y ser apalancado(a)
Ojota: sandalia, calzado descubierto, llamadas también abarcas
Oso: vergüenza
Panchito: perro caliente
Pariente: amigo(a), colega
Pasanaku: sistema de ahorro y financiación basado en la confianza colectiva y llevado a cabo por un grupo de personas que brindan aportes monetarios, con el fin de crear un fondo que sea de ayuda para alguien del grupo frente a alguna eventualidad, generar espacios de reunión entre los y las contribuyentes y recibir de vuelta los aportes totales
Pata pila: sin zapatos, descalzo(a)
Pijchear: mascar hojas de coca con el fin de combatir el malestar que causa la altura geográfica
Pipoca: crispetas, palomitas de maíz
Rajarse: hacer un gran esfuerzo por algo y obtener buen resultado
Rayarse: estar molesto(a) por algo
Sale bomba: estar de acuerdo con algo
Torísimo(a): buenísimo, genial
Trufi: pequeña furgoneta que constituye uno de los medios de transporte más comunes localmente y económicos, recorre con una ruta ya conocida por los pasajeros, aunque funciona en la ilegalidad; también se le conoce como combi
Tucus: empanadas tucumanas
Tuti: persona que no es muy hábil para la tecnología
Yapa: forma coloquial de pedir añadidura o adición a algo que se compra
Wawitai: bebé
Wistuvida: tener malos hábitos, llevar una vida descuidada y por peligrosos pasos
Jerga en República Dominicana
Quisqueya, La Española, Dominicana… diferentes maneras de nombrar al territorio antillano y caribeño conocido como República Dominicana. Sus habitantes y oriundos ven en esta diversidad de nombres un reflejo de lo que han construido históricamente como una cultura antillana y caribeña. Asimismo, la naturaleza cambiante del lenguaje, que inevitablemente se deriva de los intercambios culturales, las migraciones, las relaciones con el entorno, el reconocimiento dentro de un lugar en la sociedad y la influencia de los medios de comunicación, han cultivado un argot popular propio de la isla, una jerga que expresa identidades y juega a ser causa y efecto de la construcción de las cotidianidades. A continuación, algunas expresiones de la jerga en República Dominicana…
Quisqueya, La Española, Dominicana… diferentes maneras de nombrar al territorio antillano y caribeño conocido como República Dominicana. Sus habitantes y oriundos ven en esta diversidad de nombres un reflejo de lo que han construido históricamente como una cultura antillana y caribeña. Asimismo, la naturaleza cambiante del lenguaje, que inevitablemente se deriva de los intercambios culturales, las migraciones, las relaciones con el entorno, el reconocimiento dentro de un lugar en la sociedad y la influencia de los medios de comunicación, han cultivado un argot popular propio de la isla, una jerga que expresa identidades y juega a ser causa y efecto de la construcción de las cotidianidades. Cotidianidades siempre movilizadoras, agitadas, vitales. Cotidianidades que son simples y a la vez complejas. Atemporales y también fluidas. Cotidianidades que edifican la sociedad y tejen lazos entre quienes comparten un mismo lugar de enunciación.
La lengua castellana que llegó a la Quisqueya de los indios e indias taínas y la bautizó La Española, la lengua castellana que en ese momento histórico se impuso por la fuerza y que poco a poco se instaló en la médula de la comunicación oral, la lengua castellana que no tuvo otra opción que cambiar y fusionarse con la lengua originaria de la isla y las lenguas de quienes llegaban también a ser parte de ella, es la lengua que actualmente identifica a los y las dominicanas. Ha sido un español cambiante, hijo de los afrodescendientes, hijo de los mestizos, hijo de los indígenas. Una lengua que se ha alimentado de variaciones de tipo geográfico y sociocultural debido a un influjo de poblaciones que a la isla han llegado.
El ritmo y la cadencia en su acento son compartidos con todos los países hispanohablantes del Caribe. El desparpajo al conversar, la desenvoltura en la comunicación, la sonoridad que hila las palabras, hacen parte de su comportamiento en el ámbito social y de sus personalidades, las cuales se reconocen como particulares y de gran diversidad, articuladas al mismo tiempo con la comunicación y la juntanza. Se recrea el argot único y singular en medio de las tradiciones y las innovaciones, en medio de los anglicismos, africanismos, en medio de un español peninsular y un francés criollo, o creole, de su vecino Haití. Toda una información histórica y cultural en cada dominicano que le sirve como inspiración para la creatividad y la creación de la jerga que subyace a la realidad cambiante y a las necesidades de la interacción.
En su música, su gastronomía, su festejo, así como en las situaciones que envuelven la cotidianidad, es infaltable el argot popular de los y las dominicanas, como unas expresiones nacidas en la originalidad y en las maneras cómo se vive y se habita su territorio. Ellas van escalando y trascendiendo los linderos y las resistencias de sectores sociales, rompen con los limitantes de la marginalidad, y con los rectores de la “moral” de la lengua, y se instalan progresivamente en el amplio imaginario colectivo. Es el código, es el significado simbólico, es la palabra en clave que les identifica entre sí como creadores de la riqueza cultural, de las identidades compartidas, del ser dominicano.
A continuación, algunas expresiones de la jerga en República Dominicana:
A medio talle: una cosa inconclusa, sin acabarse
Abur – abur: manera muy coloquial de despedirse, decir adiós
Aguajear: presumir
Ahí es que prende: eso sí me gusta
Alicraniao’(a): persona que comete locuras, que hace cosas sin sentido
Almorriña: tristeza, nostalgia
Apambichao’: forma de bailar apretada y muy íntima
Apersogar: atar a un animal para evitar que se escape
Aplomar: tomarse algunos tragos de licor
Apremente: a propósito de
Areito: canto poético de origen popular que proviene históricamente de las tradiciones y costumbres indígenas
Arrastre: influencia diplomática y política
Arricada: persona que ríe mucho todo el tiempo; sentir mucho frío corporal
Asirimbao’: persona distraída
Asuntar: ponerle atención a algo en particular
Aturullar: confundir
Azorao: persona asombrada, impresionada
Banderitas: buses urbanos
Bellaco: persona astuta que lleva a cabo manipulaciones para su beneficio
Bimbazo: puño, golpe
Boca aguá’: persona que habla mucho sin tener contenido ni argumentos
Bomba: estación de combustible
Brisisao: rápido
Bultero(a): presumido(a)
Bulto: cuento falso
Chepa: buena suerte
Cherchar: conversar, charlar
Chapiador(a): persona que saca provecho de una situación
Chivito jartuejobo: persona que no da mucha confianza, que habla mucho y se da muchas ínfulas pero no es tan importante como aparenta
Cocotes: planes, proyecciones
Concho: taxi
Coro: grupo de amigos(as)
Cotorra: usar palabrería para obtener el interés amoroso de alguien
Dar banda: olvidarse de alguien
Dar bola: dar un aventón en carro a alguien
Dar luz: explicar
De agua dulce: alguien que aparenta ser lo que no es
Decricaje: desorden en la apariencia
Deguabinao’(a): estar cansado(a), agotado(a), fatigado(a); un objeto desgastado, arrinado
Dasacatao: persona que se le mide a cualquier reto o situación
Desguabinar: dañar algo, destruirlo
Dique: manera informal de expresar dizque; aparentemente, supuestamente
École colá: así es, exactamente
Empepillar: arreglarse mucho y no muy a menudo, de manera que resalta la ocasión
Enculillada: mujer que está furiosa, muy enojada
Eso ta' métrico: eso está feo
Estar frío con alguien: portarse muy bien con alguien
Estar hasta la taza: estar harto(a), cansado(a) de una situación
Fajar: pelear, tener una riña
Frecosa: cerveza fría
Fuñir: molestar, perturbar
Gaviar: trepar, subir a algo
Guachimán: personal de vigilancia, guardaespaldas
Guayar: rallar, desmenuzar un alimento con un rallador; trabajar y luchar mucho para conseguir algo
Guayarse: equivocarse; hacerse una herida
Guillao: persona que alardea, que es aparentosa
Gustunini: joven que se presenta muy atractivo físicamente
Hacer serrucho: reunir dinero entre varias personas para pagar o comprar algo
Imponerse: acostumbrarse, hacer de algo un hábito
Jartura: estado de llenura después de comer sin límites
Jumo(a): borracho(a), ebrio(a)
Juquiao: borracho(a)
Loco: característica para denotar que algo es muy bueno, alucinante
Macaco: infante
Manín: hermano, amigo
Moca: algo raro, de procedencia dudosa
Montar culebra: engañar
Moriqueta: gesto facial que demuestra desagrado o burla
Motete: paquete de cosas, muchas cosas
Pasarse de maquillaje o pasarse de contento(a): ser exagerado(a), excederse en algo
Pegar chifles: engañar a la pareja
Pelota: nombre coloquial que se usa para referirse al béisbol, deporte popular en República Dominicana
Pijotero(a): tacaño(a)
Pindilú: problema
Pinta: buen conjunto de ropa elegante
Pipo: expresión para denotar sorpresa
Pique: tener mal humor, rabia, ira
Ponerse cloro: decir la verdad, ser claro(a) y preciso(a) con la información
¡Qué fuñe!: ¡Qué pereza!
Quille: molestia
Sacar los pies a alguien: dejar plantado(a), incumplir un compromiso
Sacar quisonda: esquivar y evitar a alguien
Sicote: pecueca, mal olor en los pies
Sirimba: desmayo
Soltar en banda: desistir de cortejar a una persona o de seguir en una relación
Subir lo’ vidrio: no escuchar más a una persona
Tener el dinero ma’ 20 peso’: tener mucho dinero, ser rico(a)
Tigueraje: forma de actuar o hablar
Tiguere: persona oportunista y manipuladora
Timbí: estar más que satisfecho(a) después de comer hasta la saciedad
Tituá: onomatopeya para expresar una bofetada
Trucho(a): persona que está listo(a) para cualquier plan
Tumba eso: olvídalo, déjalo ir
Tutumpote: persona con poder
Vacanyol: simpático(a)
Voladora: bus urbano - regional
Yagaloski: asunto terminado
Yeyo: desmayo
Jerga en Perú
Entre nociones propias y prestadas, adoptadas y adaptas, en el Perú a la jerga se le ha llamado “jeringa”, una versión muy local para denominarla, y aunque tiene elementos propios con hondas raíces indígenas como el quechua, también se han heredado voces que proceden de la “replana” (lenguaje del hampa), el lunfardismo porteño (uruguayo y argentino), o han sido fundadas a partir del “verse” (inversión gramática de sílabas en las palabras). A continuación, algunas expresiones de la jerga en Perú…
Conocer la forma como se expresan, nombran, definen, y el lugar en el cual se sitúan diferentes culturas, es una cuestión que debería interesarle a cada ser humano, al menos por ese sentido de humanidad (comunidad) que en el fondo compartimos. La evidencia nos muestra que, lejos de ser una realidad, es tal vez un anhelo, y que tal estado de cosas está dado en gran medida por el temor o miedo que produce lo desconocido. Es como si de forma automática se activara ese instinto (quizá de supervivencia), que impide la aventura; el riesgo, es el retorno incesante a lo seguro, a lo que es cómodo, lo conocido. Esto sucede en diversos ámbitos de la vida, en el caso de la comunicación existen muchas barreras que al final de cuentas determinan el grado de entendimiento o nivel de comprensión que se alcanza para con el otro y, por consiguiente, el respeto y reconocimiento a su visión del mundo. Sin importar si son lenguajes y formas comunicativas refinadas o “cultas”, de eruditos o círculos intelectuales, también populares o que se consideran jerga, la lengua cumple una función mágica, dispuesta y ordenada por códigos, imaginarios propios u horizontes de sentidos que evidencian, no sólo la pertenencia a un espacio social y a un tiempo determinado, sino también cómo se relacionan sus individuos, cómo se cohesiona ese colectivo.
La naturaleza en la magia del lenguaje radica, por ejemplo, en los universos de sentido o significados que puede poseer o se pueden construir a partir de una sola palabra, pues al ser escuchada por un grupo de personas con diversos tipos de formación o de pertenencia a un grupo social, su comprensión puede ser disímil y puede variar, aunque ésta tenga una definición precisa verificable en algún manual de gramática o diccionario. Es sabido que a un tipo de habla popular se le llama comúnmente como jerga (slang en inglés), y que ésta y quien la usa es denigrado, relacionado con el “bajo mundo” y en muchos casos excluido socialmente. Sin embargo, emplear esta clase de códigos comunicativos, ya no es exclusivo de un sector poblacional propiamente, entre otras razones, porque el idioma, al menos en el castellano (español) sucede así, hay constantes transformaciones y variaciones, cambia y muta con la cotidianidad, de ahí que quien desconoce eso podría verse incomunicado en un momento particular de su vida, incluso dependiendo del entorno estaría en peligro o metiéndose fácilmente en problemas.
La jerga es parte integral de la identidad de una nación, es como dicen los lingüistas poco ortodoxos “la lengua que sí se habla”, lo de origen popular, ya que nace en la interacción del pueblo y responde a su necesidad de nuevos sentidos. En Latinoamérica se podría decir que es producto del sincretismo de diversas culturas, es decir, de raíz mestiza. Muchos de sus vocablos provienen de lenguas nativas, africanas y europeas, incluso de otras (sánscrito, árabe, gitano) que formaron el castellano antes de ser traído a América por los españoles. Entre nociones propias y prestadas, adoptadas y adaptas, en el Perú a esta forma del léxico se le ha llamado “jeringa”, una versión muy local de denominarla, y aunque tiene elementos propios con hondas raíces indígenas como el quechua, también se han heredado voces que proceden de la “replana” (lenguaje del hampa), el lunfardismo porteño (uruguayo y argentino), o han sido fundadas a partir del “verse” (inversión gramática de sílabas en las palabras).
A continuación, algunas expresiones de la jerga en Perú:
Achicar: orinar
A forro: que lo hará muchas veces o con insistencia
Aguantado: que no tiene relaciones sexuales hace mucho tiempo
Aguante el carro: esperar un momento
Aguja: que no tiene dinero
Ahí nos vidrios: luego nos vemos
Al toque: ahora mismo o en este momento
A la firme: aprobación de que una persona hará algo
Arranca: que no tiene razón; expresión para decirle a otra persona “vete”
Arroz con mango: mezclar o juntar cosas diferentes
Asado(a): que está molesto(a) o enojado(a)
Bacán: que es muy bueno
Bamba: que no es original o es de mala calidad
Boite: burdel
Bomba: estar muy ebrio
Cachimbo: estudiante universitario de primer semestre
Cachudo: persona a quien le fueron infiel
Causa: amigo(a); también es un plato típico
Cachaco: forma despectiva para referirse a un militar
Chacón: estudioso, aplicado
Chamba: trabajo
Chapa tu combi: que está equivocado y que no insista más
Chaufa: adiós; también es un tipo de comida tradicional
Chela: cerveza
Chepi: pausa
Chibolo(a): niño(a)
Chihuan: estar corto de dinero
China: cincuenta centavos de la moneda sol
Chochera: que es muy buen amigo(a)
Chocho: contento
Chongo: prostíbulo; también que produce alegría
Choque y fuga: relación muy corta con otra persona
Choro: ladrón
Churro o churra: persona muy bella o bonita
Chuso: herida o corte producida por algo filoso
Calabaza: que es ignorante o de poco entendimiento
Calentado: que tiene un encuentro o relación sutil con alguien
Cana: cárcel
Canchón: lugar espacioso o extenso
Combi: microbús
Combo: golpes que se le dan a alguien, comida
Como cancha: que tiene algo en abundancia
Coca cola: que tiene algún tipo de locura
Coco: cerebro, cabeza, inteligencia
Culantro: que tiene nalga grande
Dar bola: corresponderle sentimentalmente a alguien
Dar forata: despedir a alguien del trabajo
De cajón: que lo hará sin falta
De la pitimitri: que es muy bueno
Depa: departamento de un edificio
De rompe y raja: fiesta donde habrá música criolla
Échale tierrita: ¡olvídate de eso!
Empinar el codo: beber mucho licor
Estar en bola: que está embarazada
Estar en Bolivia: que desconoce algo o está en el lugar equivocado
Estar tío(a): que tiene muchos años
Fresa: caminar hacia el frente
Guachimán: vigilante
Habla: ¡hola!
Hacer barra: alentar a alguien cuando practica un deporte
Hacer click: tener química con alguien, conectar
Hacer guachacha: hacer un favor
Huarique: restaurante bueno poco conocido; bar o lugar de mala muerte
Jalado: suspendido o que fue desaprobado
Jatear: dormir
Lechero(a): tener suerte
Lenteja: persona que se toma más del tiempo necesario para hacer algo
Me tiró arroz: que ignora a otro(a)
Mondongo: abdomen gordo, tener barriga
Murió el payaso: que finalizó un proyecto u otra cosa
Natacha: empleada del hogar, mucama
Ollucos: dedo gordo del pie; también es un tubérculo
Otorongo: se emplea para referirse a una persona corrupta
Palta: que siente miedo o algún temor
Pasar piola: que algo es aceptable o pasable
Papas y camotes: mezclar o juntar cosas diferentes
Papaya: que es fácil o sencillo de hacer
Pela los choclos: sonreír
Peña: bar o espacio donde se escucha y departe con música peruana
Piña: tener mala suerte o fortuna
Pituco: que tiene mucho dinero o es un privilegiado de clase social
Pollo: quien se embriaga tomando poco y en corto tiempo
Roche: vergüenza
Ser piedra: que es guapo(a), persona de mucha belleza
Serruchar el piso: aprovecharse de una situación o de alguien
Soy fuga: irse de un lugar
Suelto(a) en plaza: que está soltero(a)
Tallarín: altura de una persona
Tamal: persona obesa
Timbear: apostar en el juego de cartas o dados
Tombo: forma despectiva de llamar un policía
Turrón: mal aliento
Ya fuiste: ¡ya perdiste!
Valer en Perú: ¡valer mucho!
Zanahoria: que le falta ingenio o astucia
Jerga en Costa Rica
En el Caribe y Centro América, como también sucedió en el sur del continente, la lengua vernácula cumplió una función integradora, a la vez que se erigió como espacio de resistencia y lucha. En Costa Rica, por ejemplo, se comparten rasgos comunes de la “lengua que sí se habla” con otros países centroamericanos. Todavía hay quienes recuerdan el “Malespín”, una especie de “léxico jergal” originado en El Salvador, pero empleado en las guerras de las primeras repúblicas y que, aunque entró en desuso, en la actualidad ha legado muchas de sus nociones a lo que es el castellano actual de la región. Al igual que en otros países hispanohablantes, en la nación “Tica” el sincretismo en el lenguaje se sustentó en vocablos indígenas y voces africanas, algunas de las cuales hacían referencia a toponimias, creencias e imaginarios que les recordaban un origen y una patria común. Quizá por ello hay quienes ven en la jerga la encarnación de movimientos contraculturales. A continuación, algunas expresiones de la jerga en Costa Rica…
Yendo por diversos caminos (tradición oral y escrita, cosmogonías, simbologías, alegorías y creencias sobre la existencia y el origen de la vida), y azuzados por el fuego y el “espíritu del tiempo” (contexto o clima social), los seres humanos se las han ingeniado para conservar relatos y narraciones de acontecimientos fascinantes y hasta increíbles para oídos ajenos a aquellas circunstancias. Proezas y epopeyas no siempre han sido detalladas de forma escrita, sino que se han ido transmitiendo de boca en boca, a través del encuentro en salas, bares, parques o calles públicas, al calor de una hoguera, un fogón o entre las paredes de una despensa, o en el fragor de una batalla, en la plaza o en el ágora como lo hicieran los antiguos griegos y sus contemporáneos del periodo clásico. Conocimientos y destrezas para comunicar e intercambiar mensajes eran suficientemente cultivados y adiestrados para el convencimiento o la disuasión. La habilidad radicaba más en el ejercicio constante y progresivo del acto comunicativo que en el pliegue o sometimiento a normas concretas de las que no se prescindía, aunque no fueran determinantes para la función mágica que debía cumplir el lenguaje como constituyente de sentido.
Entre ese pasado de las artes comunicativas y la confrontación de ideas, principalmente de forma oral (aunque ya existía la escritura), y el panorama actual suscrito al decoro y a las “buenas costumbres” ya aludidas, se perdió algo esencial del acto comunicativo, la libertad en un sentido amplio. En las conquistas y luchas entre pueblos y tradiciones a lo largo de la historia, la lengua (elemento que puede evidenciar la riqueza de una cultura), también fue apresada y confinada en el anonimato. Quienes han triunfado en la historia no sólo imponen su visión del mundo, sino también los códigos mediante los cuales se accede a él y a otros. Son inimaginables las materias y causas perdidas a la caída del Imperio Romano y el ascenso del oscuro medioevo que echó por tierra la red de bibliotecas públicas más grande del periodo clásico. Desconocidos también han sido los universos sometidos por la irrupción del castellano (español) en el “nuevo mundo” a finales del siglo XV que borró de tajo más de mil (podrían ser muchos más) grupos lingüísticos que convivían de forma más o menos armoniosa en América. Lo propio haría la injusta y absurda invasión de los EE. UU a Irak en la primera década del siglo XXI, que a sangre y fuego arrasó los más significativos baluartes de la civilización persa. Sucesos todos que advierten la desgracia del colonialismo ejercido no sólo a través de las armas y la violencia, sino también de la imposición de imaginarios y costumbres que terminan por moldear formas y usos del lenguaje, y al final configuran una identidad.
La América Latina heredera del influjo colonial del léxico castellano (español), sortea de forma continua a cuál de sus múltiples identidades acercarse. Y aunque esa suerte pareciera estar echada de ante mano para el grueso de la población que no participa de las instancias donde se decide cualquier cosa, en el asunto de la comunicación cotidiana y popular se han configurado autodeterminaciones a través de las cuales los pueblos se expresan y hablan en jerga, porque tienen algo que decir que se queda corto dentro de los convencionalismos de las “academias”. El usufructo del poder que antes ejercieron los españoles, después en manos de criollos, fue un cambio insustancial para las sociedades locales. Así lo evidencian la exclusión y marginación de aquellos que, con un sentido reivindicativo, inventaron una lengua que no era la suya propia, pero que aglutinaba lo esencial de muchas otras.
En el Caribe y Centro América, como también sucedió en el sur del continente, la lengua vernácula cumplió una función integradora, a la vez que se erigió como espacio de resistencia y lucha. En Costa Rica, por ejemplo, se comparten rasgos comunes de la “lengua que sí se habla” con otros países centroamericanos. Todavía hay quienes recuerdan el “Malespín”, una especie de “léxico jergal” originado en El Salvador, pero empleado en las guerras de las primeras repúblicas y que, aunque entró en desuso, en la actualidad ha legado muchas de sus nociones a lo que es el castellano actual de la región. Al igual que en otros países hispanohablantes, en la nación “Tica” el sincretismo en el lenguaje se sustentó en vocablos indígenas y voces africanas, algunas de las cuales hacían referencia a toponimias, creencias e imaginarios que les recordaban un origen y una patria común. Quizá por ello hay quienes ven en la jerga la encarnación de movimientos contraculturales.
A continuación, algunas expresiones de la jerga en Costa Rica:
Agüevado: estar triste o bajo de ánimo
¿Al chile?: expresión que quiere decir ¿en serio?
Ando limpio: andar sin dinero
Apapachar: abrazar
Buena nota: buena onda, estar o sentirse muy bien
Bañaso: hacer el ridículo, ser una persona ridícula
Borraja: expresión para referirse a alguien inoportuno
Brocha: adulador
Buena pinta: que tiene buena apariencia
Caballo: persona que conduce mal un automóvil
Cabra o cabrilla: expresión despectiva para referirse a una mujer
Chante: casa, hogar
Chingo: desnudo
Choza: casa
Carebarro: sin vergüenza, descarado
Coger: tener relaciones sexuales
Colacho: papá noel
Cole: colegio
Culiolo: persona cursi
Culiolada: ridiculez, extravagancia
Despiche: desmadre, caos o jolgorio
Despijiada: desmotivación, decepción
Doña: expresión que usada por jóvenes significa mujer joven y si es usada por adultos significa señora
Gajo: de mal aspecto o deteriorado por el paso del tiempo
Güila: niña o mujer joven
Hacer el papel: hacer el ridículo
Jetón(a): persona que miente de forma descarada, mitómano
Irse de tour o pegar toursillo: irse de fiesta o de juerga
Joder: molestar
Jugar de vivo: actuar de forma engreída y actuar con ventaja sobre las personas
Laja/pinta/lacra: palabras con las que se refiere a una persona que es o aparenta ser un delincuente
Levantarse a alguien: tener relaciones sexuales con una persona
Levantarse algo: robarse o tomar un objeto o cosa
Mae: parcero(a), güey, pibe(a), expresión para referirse a alguna persona de forma informal
Mala nota: mala onda; expresión empleada para aquella persona que no está de ánimo o no está en sintonía
Marcar: visitar al novio(a)
Mariquiar: llorar
Monchar: comer
Mop: amigo
Mi hersh: mae o amigo
Pa’: compañero, amigo
Panocha: forma vulgar de llamar al órgano sexual femenino
Pegar porte: comportarse de forma genial, ser bueno con alguien
Picha: expresión para llamar al órgano sexual masculino
Pichasear: tener una pelea a golpes
Pichúo: genial, agradable
Pijiado(a): persona que está sumamente drogada
Playo: forma despectiva y vulgar de llamar a una persona homosexual
Pura paja: expresión referida al acto de comprometerse constantemente en algo y al final no hacerlo
Pura vida: saludo típico de los costarricenses
Putear: insultar
Puteó: enojarse
Que alguien prometa: que se anima a hacer cualquier cosa o es muy decidida
¡Que playada!: expresión para demostrar pesar o molestia por algún suceso
Rallado: loco
Rasta: amigo
Rica: atractiva
Se despichó: que una cosa se jodió
Se despanochó: que se dañó, averió o se calló
¡Sea pega!: expresión con la que se le dice a alguien que deje de molestar o ser necio
Tigra: pereza
Tocado de la jupa: que está loco o sin juicio frente a algo o alguien
Tuanis: forma cordial de decir que algo está bien o genial
Un puro: cigarrillo de marihuana
Unas frías: unas cervezas
Un chulo: persona que se aprovecha económicamente de otras
Vara: palabra que se usa para nombrar cualquier cosa o situación, por ejemplo, ¿cuál es la vara? (problema), que vara más rara, (que algo es extraño)
Jerga en Argentina
En la región Bonaerense, el río de La Plata, Santa Fe, Entrerríos en Argentina, y Montevideo en Uruguay, aparecieron diferentes adaptaciones léxicas o coloquiales de la lengua castellana, como el “caló porteño”, el “cocoliche” y el “lunfardo”, siendo este último el de mayor difusión, el que termina siendo más empleado y aceptado por la sociedad, al punto que perdura hasta hoy. El significado de la palabra es rastreado en Italia, y dicen procede de la expresión “lumbardo” que significa ladrón. Las primeras referencias a ella, y que fueron objeto de recopilación y conocimiento, aparecieron publicadas en la prensa de la ciudad de Buenos Aires en el mes de julio de 1876, advirtiendo y poniendo en evidencia la necesidad de conocer cuál era el lenguaje del hampa, del crimen. Como manifestación del mestizaje (español, italiano, amerindio, gaucho, guaraní) de la lengua castellana hablada en esta región, el lunfardo es de una riqueza significativa para el presente del idioma. A continuación, algunos términos de la jerga en Argentina…
Se suele pensar y hasta se llega a creer que el lenguaje popular, el argot a través del cual una parte importante de la sociedad se expresa y significa el mundo que vive, es grotesco, descuida las “buenas” formas o es del “bajo mundo”, porque entre otras razones, no hace parte de manuales o no responde a las más refinadas costumbres de la usanza formal, pero también porque transgrede precisamente la etiqueta e irrumpe contra un orden establecido. Su uso y empleo ha sido relacionado con las personas que habitan las “orillas” y los “guetos”, con quienes se dice han construido sus propios códigos comunicativos para rehuir la mirada y la sospecha, para despistar y esconder algo. Pues bien, en la práctica efectiva de la comunicación, o como dirían los críticos culturales en “la lengua que sí se habla”, la jerga o lo de origen vernáculo, es una de las maneras esenciales a través de las cuales se crean nuevas palabras. Mediante esta práctica que es presente, y por tanto cotidiana, se emiten formas y sonidos que expresan ideas o cosas pertenecientes a un imaginario compartido, se renueva y resignifica constantemente el léxico en una lengua. Es un proceso que nunca se detiene y lo que hoy significa una cosa, mañana podría abarcar y ocupar muchas otras.
La jerga no hace parte de los diccionarios convencionales, aunque dentro de la lingüística y los estudios culturales cada vez sea más común su abordaje. No obstante, el que la academia la incluya dentro de sus intereses no le ha servido para que ésta se despoje del manto de duda o estigma que la señala y encasilla como perteneciente solamente al vulgo. A pesar de ello, su conocimiento y entendimiento incumbe sobremanera, no sólo a sus propios hablantes, sino también a los viajeros o no hablantes, porque como ya se ha mencionado es “la lengua que sí se habla” la que describe de una forma mucho más directa y sencilla las sonoridades, los imaginarios simbólicos y visuales de una nación. Sin importar que sean expresiones y manifestaciones primigenias o recién creadas, terminan siendo, casi sin poderlo advertir, de uso generalizado y aceptado socialmente. Dependiendo del lugar o país donde se esté, ésta toma una toponimia, un nombre que la define, diferencia y en algunos casos la caracteriza, al punto que es parte fundamental de algunas manifestaciones del arte como la música (el argot es a la Salsa y al Reguetón, lo que el lunfardo es al Tango y a la Milonga) y la literatura, sólo por mencionar algunas.
En la región Bonaerense, el río de La Plata, Santa Fe, Entrerríos en Argentina, y Montevideo en Uruguay, aparecieron diferentes adaptaciones léxicas o coloquiales de la lengua castellana, como el “caló porteño”, el “cocoliche” y el “lunfardo”, siendo este último el de mayor difusión, el que termina siendo más empleado y aceptado por la sociedad, al punto que perdura hasta hoy. El significado de la palabra es rastreado en Italia, y dicen procede de la expresión “lumbardo” que significa ladrón. Las primeras referencias a ella, y que fueron objeto de recopilación y conocimiento, aparecieron publicadas en la prensa de la ciudad de Buenos Aires en el mes de julio de 1876, advirtiendo y poniendo en evidencia la necesidad de conocer cuál era el lenguaje del hampa, del crimen. Como manifestación del mestizaje (español, italiano, amerindio, gaucho, guaraní) de la lengua castellana hablada en esta región, el lunfardo es de una riqueza significativa para el presente del idioma, pues cuenta con aproximadamente 150 años de aparición, y con cerca de 12.500 voces y locuciones, dentro de las que se incluyen expresiones compuestas formadas por más de una palabra, según lo reseña el portal Web argentino especializado en el universo tanguero “Todo Tango”. Estas cifras no son nada desdeñables si se les compara con las 88.000 palabras y acepciones que tiene la lengua castellana y los 70.000 americanismos del idioma inglés, ambas lenguas con una basta historia y milenios de evolución dentro de las tradiciones europeas.
Para la actualidad de la lengua castellana, hay que decir que el lunfardo la ha enriquecido y no sólo en la región de donde procede. Es común encontrar dentro del argot popular de países como Chile, Perú, Ecuador, Colombia y otros del Caribe, sonoridades de éste adoptadas y adaptadas. Prueba de ello es la cotidianidad que en la música (Tango, Rock, Cumbia), adquiere esta jerga, en parte porque es la voz propia de los acontecimientos del arrabal, de la ciudad, de las personas. En las letras, el teatro y el cine es posible rastrear el papel que ha cumplido, cabe recordar obras como “La gran aldea” de Lucio Vicente López, o la película “Arrabalera” protagonizada por Tita Merello, o los mismos aportes que desde la literatura realizaron Leopoldo Lugones, el “Martín Fierro” de José Hernández o Jorge Luis Borges con su “Funes el memorioso”. Es probable que todo esto haya creado el escenario actual en el que esas voces, locuciones o enunciados nacidos de la entraña popular, manifiestan lo que una persona de cualquier clase social quiere significar.
A continuación, algunos términos de la jerga en Argentina:
Alborotar el avispero: alertar o poner en evidencia algo o a alguien
Amurado: abandonado, endeudado, estafado, enamorado, cautivo(a) de algo o alguien
Bacán: persona adinerada, elegante y amistosa
Bancar: apoyar, ayudar o tenderle la mano a alguien
Bichicome: vagabundo
Boludo: tonto, estúpido
Boludez: algo sencillo o fácil
Bombachas: tangas o bragas, prenda íntima femenina
Bufa: homosexual
Cafisho: proxeneta
Caloventor: calefacción
Campana: ayudante de delincuente, quien da aviso si llega la policía
Cana: cárcel o policía
Capo: que tiene u ostenta una posición de liderazgo, que dirige u orienta una organización
Colaless: tanga brasileña
Cole: bus urbano
Colifa: loco
Compadrito: sujeto del arrabal porteño, de actuar pendenciero y presumido
Concha: órgano sexual femenino
Cotillear: comentar algo de alguien sin verificar
Chamullero: que miente o habla más de lo que es
Cheto: presumir de algo o de tener dinero
Chicana: engaño o trampa
Chocha: estar alegre
Chongo: amigo con derechos
Choro: ladrón
Chuletas: resorte o moño para sujetar el cabello
Churro: porro, cigarrillo alucinógeno
Chusmear: hablar cosas de alguien a sus espaldas
Darse francos: tener días libres
Engrupir: engañar o estafar
Empilcharse: vestirse elegantemente
Estar al pedo: no hacer nada, perder el tiempo
Faso: porro, cigarrillo alucinógeno
Fiaca: pereza
Forro: preservativo o condón
Garufa: persona alegre, de gustos buenos y modestos que busca la diversión de la noche
Geta: boca
Gil: tonto, inexperto o torpe
Gotán: tango
Guacho: huérfano o que no tiene parentesco
Hueso: amigo con derechos
Hecha percha: estar muy cansada(o)
Jalaife: de la clase alta, adinerada(o)
Laburo: trabajo
La pesada: hampa o mafia
Lunfardo: palabra que alude a la jerga originaria de Buenos Aires, pero también a los que se supone que la emplean
Matafuegos: extintor o líquido para apagar incendios
Me pica el bagre: tener mucha hambre
Mina: chica, mujer joven
Naranjita: vigilante de carros o coches
No me lo banco: que alguien no te simpatiza
Pava: tetera
Patente: inscripción o matrícula
Patota: pandilla, sujetos que atacan o agreden
Pelotudo: insulto que se usa para una persona imbécil o estúpida
Pesada: arma de gran calibre
Pibe: niño o muchacho joven
Pija: órgano sexual masculino
Pileta: piscina
Piola: que es muy bueno o buena
Pisero: inspector de tránsito
Pingo: órgano sexual masculino
Placar: ropero o guardarropa
Playa: zona para parquear un carro o automóvil
Pochoclo: palomitas de maíz
Poner el lomo: trabajar duro
Pucho: cigarrillo de tabaco
Quilombo: problema o disputa, también significa prostíbulo
Reculié: echarse para atrás, deshacer la palabra o actuación
Sharap: callarse
Savora: salsa mostaza
Tamango: zapato
Tachero: taxista
Tildado: que se queda inmóvil o estupefacto frente a algo
Tira: policía encubierto
Trapito: cuidador de autos en la calle
Trucho: falso
Un feca con chele: un café con leche
Vichar: mirar de reojo o soslayo
Yuta: policía
Yuto: delincuente
Yuyo: hierba
Zarpado: atrevido
Zapatilla: extensión o conexión eléctrica alargada
Zorro: inspector de tránsito